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Investigación en movimiento

EL ACUERDO MERCOSUR-UNIÓN EUROPA YA ESTÁ ENTRE NOSOTROS ¿QUÉ IMPLICA PARA LA PROVINCIA DE BUENOS AIRES?

En mayo de 2026, el acuerdo de libre comercio entre el MERCOSUR y la Unión Europea entró en vigor, cerrando más de dos décadas de negociaciones. Lo que durante años fue un horizonte esquivo se convirtió en una realidad con efectos concretos sobre el entramado productivo, el empleo y el comercio exterior del país. Para la provincia de Buenos Aires —que concentra el 40 % del PBI nacional y posee la estructura industrial más diversificada de la Argentina— esos efectos serán inmediatos y de considerable magnitud.

En la Argentina, el proceso de ratificación fue extremadamente rápido y concitó el apoyo del oficialismo y parte de la oposición, con argumentos que van desde la adhesión ideológica hasta razones geopolíticas. Sin embargo, poco se habló, con datos, sobre las implicancias concretas que este acuerdo con uno de los mayores bloques económicos del mundo traería para los diferentes sectores económicos y los territorios de nuestro país.

Por ello, este artículo se propone, tras examinar las características esenciales del acuerdo y las últimas novedades incorporadas en la negociación, analizar las tendencias del comercio y los datos sectoriales para evaluar sus posibles impactos sobre la estructura económica bonaerense. El objetivo es anticipar estrategias que permitan maximizar los beneficios y, al mismo tiempo, mitigar los riesgos, especialmente en lo referido a la dinámica del empleo.

Un acuerdo asimétrico: lo que el texto dice y lo que calla

El texto que entró en vigor en mayo de 2026 fue firmado formalmente en enero del mismo año, aunque la conclusión inicial de las negociaciones había sido anunciada en 2019. Entre uno y otro momento hubo renegociaciones que modificaron aspectos importantes: salvaguardas sectoriales, compromisos ambientales, condiciones de acceso al mercado. La canasta de productos con desgravación arancelaria, sin embargo, se mantuvo prácticamente intacta desde el primer acuerdo, con la excepción relevante del sector automotriz.

La lógica general es la siguiente: la Unión Europea se comprometió a desgravar con mayor velocidad —el 74 % de sus posiciones arancelarias de manera inmediata—, mientras que el MERCOSUR tiene plazos más largos, llegando al 90,7 % de sus productos desgravados recién a los 15 años. Esta asimetría de ritmos se presentó como un trato favorable al bloque sudamericano.

Tabla 1

Oferta desgravación de bienes MERCOSUR-Unión Europea (UE)

Sin embargo, esta primera mirada aparentemente favorable al MERCOSUR, comienza a complejizarse cuando se observa que en la actualidad la media arancelaria de la Unión Europea es de por sí mucho más baja que la del MERCOSUR. Es decir que las posibles ganancias del MERCOSUR se encuentran fuertemente limitadas, principalmente porque gran parte de su comercio actualmente lo hace con aranceles menores al 5 %, mientras que, en la mirada opuesta, los posibles impactos internos para la región pueden ser elevados, ya que las importaciones europeas sí pagan altos aranceles. 

A esto se suma el sistema de cuotas, marcado como TQ en la tabla 1: en los sectores agrícolas donde el MERCOSUR tiene ventajas competitivas reales —carnes, cereales, miel—, el acceso preferencial al mercado europeo no es libre sino que la preferencia arancelaria queda acotada por volúmenes máximos que en varios casos se ubican por debajo del comercio actualmente existente. En carne bovina, por ejemplo, la cuota negociada de 99 mil toneladas equivale a apenas el 60 % de lo que ya se exportaba. Así, si bien la UE acepta desgravar el 92 % de las exportaciones, este número llega al 99 % en términos industriales, pero sólo al 82 % en los sectores agrícolas.

La renegociación de 2024: concesiones, cláusulas verdes y salvaguardias de último momento

A partir de estas asimetrías y también en virtud del reclamo proteccionista-ambientalista esgrimido desde la Unión Europea, lo acordado en 2019 entró en un limbo.

Finalmente, tras muchas discusiones y un nuevo contexto internacional desafiante que favoreció el acercamiento entre ambas regiones, en diciembre de 2024 se realizó un nuevo acuerdo que morigeraba en parte las asimetrías a favor de la Unión Europea, al tiempo que incorporaba con fuerza el compromiso ambiental y el respeto al Protocolo de París contra el cambio climático como mecanismo de equilibrio entre ambas lógicas productivas.

De esta manera, entonces, se vieron incorporados al acuerdo una serie de cambios. Dentro de las pocas modificaciones en la canasta de desgravación se observa, sin embargo, ventajas para el MERCOSUR y la Argentina. En particular, un ritmo más lento de desgravación de las pick ups (que antes tenían la misma condición que todos los vehículos, de baja a la mitad en los primeros 8 años y a 0 en 15) permitirá sin dudas conservar segmentos de un mercado donde la Argentina se ha especializado.

A esto se agrega por fuera de la canasta de desgravación, la opción de invocar salvaguardias sobre el sector automotriz y sostenerlas por 3 años, propuesta que parece jugar en el mismo sentido de protección de un área clave para Argentina y Brasil.

En términos impositivos, el acuerdo del 2019 había incorporado una novedosa restricción a la incorporación de «retenciones» a la exportación, siendo que estas son una tasa que no afecta en nada el acceso al mercado. Sin embargo, el argumento europeo, aceptado por el MERCOSUR, había sido que generaba una distorsión de precios al interior de la cadena (sojera por ejemplo), generando un dumping en el precio de biodiesel al contar con un insumo a menor valor que el del mercado internacional. 

De esta forma, el acuerdo del 2019 obligaba al cese de las retenciones, teniendo la Argentina en soja un trato diferencial que le permitía llevar a los 5 años la tasa al 18 % para, finalmente, reducirla al 14 % a los diez años de la firma del acuerdo. La novedad del año 2024 es la incorporación de un waiver para que la Argentina, ante una emergencia fiscal, pueda disponer libremente del recurso impositivo.

La contraparte de estas ventajas (o la imposición europea, aunque no necesariamente sea un disvalor para el MERCOSUR) fue la incorporación de la obligación de ser parte «activa» del acuerdo de París y el compromiso para reducir la tala de bosques para el año 2030. Estas cláusulas pensadas sobre todo en lo ambiental en contra de los gobiernos negacionistas del cambio climático, como el de Bolsonaro o Milei, tienen por detrás un componente proteccionista que le permite a Europa detener ciertas exportaciones primarias frente al riesgo de pérdida para sus productores.

De hecho, esto se expresó claramente a fines del 2025 cuando, por presión de Francia e Italia, se incorporó unilateralmente una salvaguardia en el sector primario que planteaba el freno del comercio y la reposición de aranceles por tiempo indeterminado ante un diferencial de precios del 5% (por debajo del promedio histórico) o un aumento de las importaciones superior al 5% del promedio de los últimos años.

En definitiva, el juego de salvaguardias cruzadas demuestra la sensibilidad de un acuerdo que, aunque se quiera mostrar como un gran logro en el marco de un mundo en descomposición, pone realmente un signo de interrogación sobre la forma en que se van a comportar las economías de la región.

En particular, para la provincia de Buenos Aires, los desafíos son importantes. Como se verá a continuación, el acuerdo impacta directamente sobre los sectores más importantes de la economía provincial. Y si bien es cierto que el balance contiene claroscuros con sectores ganadores y perdedores, la balanza en términos de empleo, por ejemplo, parece inclinar en términos generales a la provincia hacia una situación desventajosa sobre todo en virtud de su fuerte impronta industrial.

Buenos Aires en la mira: una provincia industrial ante el desafío europeo

La primera característica de la estructura productiva bonaerense es su diversidad: abarca prácticamente la totalidad de los rubros que se siembran, fabrican, extraen y transforman en el país. Esta amplitud obliga a diagnósticos diferenciados por sector. Pero hay un rasgo que distingue a Buenos Aires del resto: es la única provincia donde la industria ocupa el primer lugar en el Producto Bruto Geográfico (26 % del total, frente a un 10 % del sector primario).

Dentro de esta rama, destaca por sobre el resto la industria automotriz (con su cadena de autopartes) donde la provincia cobija a 61  de las 11 terminales presentes en el país, generando 45 mil empleos registrados, cerca del 60 % del empleo nacional del sector.

De hecho, este comportamiento de concentrar el empleo industrial se replica en casi todos los sectores. Según el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial del Ministerio de Capital Humano de la Nación (2025)2, en otros sectores como el textil, la química y la metalmecánica, la provincia concentra cerca del 45 % del empleo nacional, ubicándose por encima de su incidencia económica general (40 %). En contraposición, en áreas como la cerealera la participación en el empleo se ubica cerca del 30 %. 

Tabla 2

Empleo privado sectores seleccionados Provincia de Buenos Aires y total del país

Fuente: construcción propia en base a los datos del Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial, del Ministerio de Capital Humano de la Nación.

Estos datos ponen de manifiesto los énfasis que todo análisis sobre el acuerdo MERCOSUR–Unión Europea, visto desde la provincia de Buenos Aires, está obligado a recuperar, teniendo una mirada donde el peso sobre los aspectos defensivos pueda primar por sobre los ofensivos. Situación incluso que se refuerza al observar, como veremos a continuación, que, de todas las provincias de la Argentina, la de Buenos Aires es la que destina menor porcentaje de sus exportaciones al bloque europeo.

Exportar poco, importar mucho: la geografía comercial bonaerense

Sobre esta realidad productiva se construye el intercambio comercial tanto con la Unión Europea como con Brasil, que es, en definitiva, el principal socio comercial de la provincia absorbiendo el 26 % de las exportaciones provinciales3. La Unión Europea, en el mismo período, sostiene el 8 %, levemente por detrás de China y casi duplicando a los EEUU.

Gráfico 1

Principales destinos de las exportaciones bonaerenses. Promedio años 2021-2024 (en %)

Fuente: Anuario 2025, Exportaciones Bonaerenses, Dirección Provincial de Estadísticas

Tabla 3

Exportaciones a UE por provincia (2025)

Fuente: Elaboración propia, en base a Origen Provincial de Exportaciones – INDEC

En términos de canasta, el comercio con Brasil se compone principalmente con Manufacturas de Origen Industrial (MOI), las cuales llegan al 66 % de las exportaciones, seguidas por los productos primarios con el 14 %. Por su parte, a la Unión Europea se envían principalmente Manufacturas de Origen Agropecuario (63 %) secundadas por las MOI, con el 18 %.

En este marco, los cinco principales productos que la provincia envía a la UE son: Harina y pellets de soja, carne bovina, biodiesel, productos químicos y mariscos.

Gráfico 2

Principales subrubros de las exportaciones de la PBA a la UE. Promedio 2021-2024

* Las exportaciones de biodiesel tuvieron una fuerte caída en los años 2023-2024, casi de un 85% respecto al binomio anterior
Fuente: Ministerio de Producción de la Provincia de Buenos Aires, en base a INDEC y DPE

 

Esta lista define de alguna manera los sectores ganadores del acuerdo, ya que, si hoy están presentes en el mercado europeo, una mayor apertura tenderá por lógica a mejorar su situación. Sin embargo, vale la pena realizar algunas consideraciones.

La cadena sojera, que explica más de un tercio de las exportaciones bonaerenses a Europa, no se verá favorecida por la desgravación: la harina y los porotos de soja ya ingresan al mercado europeo con arancel cero, de modo que el acuerdo no cambia nada en este rubro. El biodiesel sí tendría una reducción de arancel del 6,5 % al 0 % en diez años, pero enfrenta un obstáculo que el propio acuerdo no puede resolver: en enero de 2026 la Comisión Europea incorporó a la soja en su lista de cultivos de alto riesgo ambiental, lo que podría bloquear completamente estas exportaciones. Esto es un ejemplo paradigmático de cómo las políticas paraarancelarias —en este caso con ropaje ambiental pero de efecto proteccionista— pueden neutralizar las ganancias negociadas en la mesa comercial.4

La presión importadora: cuando Europa llega al mercado interno

Contrariamente a lo que ocurre con las exportaciones, las importaciones europeas sí podrán tener un crecimiento importante y un fuerte impacto en la estructura productiva provincial. Esto es el resultado de dos fenómenos. Por un lado, la competencia interna que puedan tener con proveedores locales. Y, por otro lado, por el reemplazo en terceros mercados, principalmente en Brasil.

Con respecto al primer punto, en particular, la Unión Europea provee en la actualidad a la Argentina en cinco rubros principales: Autopartes, medicamentos, productos químicos, maquinaria y equipos (excepto maquinaria agrícola) y combustibles; sectores estos, sacando combustibles, competitivos con los sectores productivos bonaerenses y en su mayoría protegidos por aranceles que hoy van entre el 10 y el 35 % a excepción de algunos bienes de capital.

Gráfico 3

Principales importaciones argentinas desde la UE. Promedio 2021-2024

Fuente: Ministerio de Producción PBA en base al INDEC.

En este marco, cruzando participación en las importaciones nacionales por distribución sectorial, se puede observar que parte del entramado productivo bonaerense será sin dudas el más afectado por este acuerdo.

El mercado brasileño: el frente menos visible pero más importante

El otro punto en tensión en relación con las importaciones se vincula al comercio de la provincia de Buenos Aires con Brasil. Como ya se ha mencionado, Brasil es el principal socio comercial de la provincia: absorbe el 26 % de sus exportaciones, frente al 16 % del total nacional (INDEC). Dentro de este porcentaje, el 70 % de esas exportaciones bonaerenses a Brasil son MOI —principalmente autos, autopartes, plásticos y químicos—, siendo justamente en esos rubros donde la competencia europea resultará más desafiante.

Gráfico 4

Principales sectores exportadores bonaerenses a Brasil. Promedio 2021-2024

Fuente: INDEC Y DPE

En promedio, en el período 2021-2024, Brasil importó USD 45.699 millones anuales desde la UE y USD 13.130 millones desde Argentina —el bloque europeo triplica la presencia argentina—, con las MOI concentrando el 88 % de ese flujo.

Es entonces justamente el terreno de las MOI donde existe la posibilidad de mayor reemplazo en el mercado brasileño. Yendo más al detalle, en gran parte de los sectores que exporta la PBA a Brasil, la UE tiene presencia en el 100 % de las posiciones arancelarias de esos rubros en el mercado del gigante sudamericano. Y el impacto de la liberalización comercial, como es lógico, no favorecerá un cambio de tendencia, sino por el contrario, aumentará esa presencia.

Gráfico 5

Porcentaje de posiciones arancelarias en que la UE compite con Argentina en las importaciones de Brasil. Rubros industriales seleccionados

Fuente: Ministerio de Producción PBA con base en INDEC, DPE y Ministerio de Industria, Comercio Exterior y Servicios de Brasil.

En definitiva, en términos de exportaciones, más allá de algunos sectores puntuales, no se espera a partir del acuerdo una gran explosión en el comercio de bienes bonaerenses con destino a Europa. Sin embargo, lo contrario, tanto en términos de importaciones directas, como reemplazo en el mercado brasileño, si puede ser visto como un gran desafío.

De acuerdo a las estimaciones elaboradas con base en los números arrojados por el Observatorio de Empleo y Dinámica Empresarial (OEDE), particularmente, las ramas industriales que podrían verse más afectadas por el acuerdo MERCOSUR–Unión Europea son el corazón industrial de la provincia donde se concentra gran parte de la producción y el empleo de estos sectores. Así, entrarían en tensión 204.553 empleos formales registrados (38,9 % del total de la industria de PBA) y más de 9300 empresas (36,4 % de las firmas manufactureras bonaerenses) que integran los sectores de vehículos automotores y sus autopartes, la producción de maquinarias, de productos plásticos y químicos, de medicamentos y de productos elaborados con metal.

Que entren en tensión no implica necesariamente su desaparición, pero si es de esperar que precisen para su sostenimiento un conjunto de iniciativas políticas que apoyen el esfuerzo privado de innovación y desarrollo.

Conclusiones

Lo que el análisis sectorial revela es un balance que, para la provincia de Buenos Aires, se inclina claramente hacia los desafíos. Las oportunidades existen: la carne, los mariscos, la miel y algunos cereales. Pero son oportunidades acotadas por cuotas, amenazadas por medidas paraarancelarias y con escasa incidencia en el empleo provincial. Los riesgos, en cambio, afectan al núcleo de la estructura productiva bonaerense: la industria automotriz y autopartista, que concentra el 60 % del empleo nacional del sector. La metalmecánica, con sus más de 87 mil puestos de trabajo distribuidos en miles de pymes a lo largo del territorio provincial; el sector farmacéutico y químico, donde la provincia explica casi la mitad del empleo nacional.

Esto no significa que el acuerdo sea necesariamente un desastre para todas las empresas y trabajadores de Buenos Aires. Hay sectores que encontrarán oportunidades, y otros que —con apoyo público adecuado— podrán adaptarse y sobrevivir. Pero esa adaptación no es espontánea ni gratuita: requiere políticas activas de reconversión productiva, inversión en innovación, apoyo a las exportaciones y una defensa firme frente a las medidas paraarancelarias que Europa seguirá utilizando. El problema es que, hasta ahora, ese tipo de estrategia no ha sido parte de la discusión oficial sobre el acuerdo, que se presentó como un logro en sí mismo, sin un plan claro de acompañamiento para los sectores más vulnerables.

La firma de un acuerdo de libre comercio con una potencia industrial como la Unión Europea puede ser compatible con el desarrollo productivo de la provincia. Pero solo si va acompañada de una visión clara sobre qué industrias se quiere sostener, qué capacidades se quiere preservar y qué empleos se considera que vale la pena defender. Con más de 204 mil puestos de trabajo formales en tensión directa y una estructura industrial que define la identidad económica de la primera provincia del país en riesgo, ese debate no puede seguir esperando.

*Damián Paikin es Profesor de Economía Política Internacional, Carrera de Relaciones Internacionales, UNLA paikindamian@gmail.com

**Azul Giannetto es estudiante de la Carrera de Relaciones Internacionales, UNLA.

Notas:

  1. Tres de ellas de origen europeo: Peugeot-Citröen (Morón – El Palomar); Volkswagen (Pacheco) y Mercedes Benz (Virrey del Pino).
  2. Disponible en https://www.argentina.gob.ar/trabajo/estadisticas/oede-estadisticas-provinciales
  3. Promedio años 2021-2024. Dirección Provincial de Estadística, Anuario 2025
  4. El 30 de enero de 2026 la Comisión Europea decidió equiparar al aceite de soja con el de palma, incluyéndolo en la lista de cultivos riesgosos para el medioambiente por considerar que se trata de un cultivo intensivo que está asociado a la deforestación y la biodiversidad y a mayores emisiones de CO2. Al mismo tiempo, se planteó su reemplazo por el aceite de Colza, producido en el viejo continente, lo que da la idea de estar en presencia de una medida proteccionista. https://www.agrositio.com.ar/noticia/244843-union-europea-avanza-hacia-el-cierre-de-las-importaciones-de-biodiesel-de-soja.html

Bibliografía

Cómo citar este artículo: Paikin, D. y Giannetto, A. (21 de agosto del 2026). El acuerdo Mercosur-Unión Europea ya está entre nosotros ¿Qué implica para la Provincia de Buenos Aires? Investigación en Movimiento. https://investigacionenmovimiento.unla.edu.ar/el-acuerdo-mercosur-union-europa-ya-esta-entre-nosotros-que-implica-para-la-provincia-de-buenos-aires/



 

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Damián Paikin y Azul Giannetto

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