«Aquí no valen doctores,
Solo vale la experiencia;
Aquí verían su inocencia
Esos que todo lo saben;
Porque esto tiene otra llave
Y el gaucho tiene su cencia»
Martín Fierro
Resumen
En el presente trabajo nos proponemos indagar acerca de los componentes que caracterizan al ser argentino, presentes en las letras de las canciones de José Larralde. En un contexto globalizado, la afección a la tierra y a las costumbres nacionales son primordiales para poder sortear cualquier tipo de inconveniente como pueblo. En este escrito hacemos referencia al género propio de nuestro artista estudiado —la milonga campera—, sus orígenes y la geocultura desde donde narra Larralde. En este sentido, buscamos revitalizar la necesidad de la cultura nacional, conectándola con la vida y obra de nuestro cantor.De forma complementaria pero a la vez sustancial, realizamos una breve relación retórica con Martín Fierro y desarrollamos, brevemente,el vínculo de Larralde con otros artistas. Por último, esbozamos unas reflexiones finales, en donde nos proponemos sintetizar lo que es ser argentino en la prosa de Larralde, con algunos interrogantes que tienen por objetivo invitarnos a profundizar en mayores teorizaciones.
Introducción: ¿Por qué Larralde?
La globalización impulsó la erosión de las identidades históricas nacionales. De manera que la tecnología comenzó a ser el instrumento más eficiente de colonización e individualización, haciendo eclosionar las tradiciones de los pueblos con la pretensión de homogeneizar a todas las comunidades en una sociedad global regida por los valores del mercado.
En este contexto es fundamental ir hacia lo nacional. Por eso escogemos la figura de un artista histórico como José Larralde, quien en su prosa y en sus estrofas plasma la originalidad de nuestra esencia criolla. Creemos que revitalizar nuestra música nativa y nuestras costumbres son sumamente necesarias a la hora de preservar nuestro interés nacional, indispensable para la reconstrucción de nuestra patria. Si no sabemos quiénes somos, de dónde venimos, es imposible plasmar un proyecto común entre todos los compatriotas.
La palabra constituye en él el medio para expresar sus vivencias, su sensibilidad campera. Él habla donde se racionaliza vitalmente una estructura del mundo. De manera que, deja en evidencia las brutales desigualdades que sufre una Argentina que le da la espalda a sí misma, cuyo beneficio solo es aprovechado por la ciudad puerto, segregando todo atisbo de federalismo:
Lo mío es andar por los caminos, cantando en ciudades y pueblitos. A veces actuando para muy poca gente. Pero bueno, no todo pasa por los grandes teatros. Algunos creen que porque no aparezco en los medios, o no canto en la calle Corrientes, no existo. Mi trabajo principal está en el interior, donde le canto a la gente lo que recién le ocurrió, lo que hizo exactamente antes de ir al teatro: arar la tierra,compartir una rueda de mate. Por eso me escuchan, porque les canto lo que les pasa. (Marcelo Gisler, 2025)
En síntesis, podemos decir que Larralde encarna el reservorio del criollaje en la música de hoy. Hete aquí su elección.
A través de la elección de este compositor, hemos decidido presentar como pregunta problema de este trabajo ¿Qué elementos en las letras de Larralde reflejan el ser argentino? Para ello llevamos a cabo un análisis del discurso con respecto a las enunciaciones de un recorte de estrofas correspondientes a su obra. Esta selección está mediada por canciones que bajo nuestra mirada, contemplan una mayor potencialidad de expresión a la hora de reflejar lo que significa ser argentino.
Nos basamos en un marco teórico constituido principalmente por dos autores, Rodolfo Kusch y Carlos Astrada, quienes nos proveerán de una filosofía situada confrontativa con la modernidad, y afines a una lectura de corte más tradicional, revitalizando la importancia de gestar lazos comunales.
Milonga campera (Género)
Es menester esbozar un somero recorrido por el género de cabecera de nuestro protagonista: la milonga surera o campera.
Según la nota Milonga Campera: Tradición Gaucha y Ritmo Pampeano (Pianos PUCH, 2025), este género folklórico se remonta a cuando el payador afroargentino Gabino Ezeiza introdujo el ritmo de milonga en la payada. Este payador afirmaba que la milonga campera provenía del candombe, formado a partir de antiguos ritmos africanos. Se cree que interpretaban «guajiras acriolladas» o «milongas primitivas». De esta forma los afrodescendientes aportaron su toque personal a la milonga. Su instrumentación tradicional incluye la guitarra, el guitarrón y, en ocasiones, el acordeón o el violín. La voz del payador es protagonista, guiando la melodía y transmitiendo las historias. Evolucionó a partir de la guajira flamenca y se adaptó a la cultura pampeana (Pianos PUCH,2025). Ercilia Moreno Cha plantea que los orígenes de la milonga se pueden rastrear en el pie rítmico común a la música que proviene del caribe (Canal Encuentro, 2026).
De acuerdo con el artículo Historia de la milonga, el significado de «milonga» en el lenguaje quimbundu —establecido en Brasil— es palabra, y su derivado es palabrerío. El quimbunda era el lenguaje de los pueblos Bundas, provenientes de tribus de Angola, vieja colonia portuguesa. Muchos esclavos fueron oriundos de tierras que hablaban el quimbunda entre la población negra de Brasil, de Argentina y de Uruguay. A esto habría que agregar el componente cultural de lo que fueron los viajes «ida y vuelta» entre España y Cuba que nutrieron a la guajira, la cual se exportó a Andalucía en donde se aflamencó y de allí viajó a Buenos Aires. Para los habitantes de la región (las pampas argentina), se presentó como inconveniente el reproducir el ritmo de 6/8/4, al cual estaban acostumbrados los guitarristas flamencos, pero no los guitarristas del Río de La Plata. La solución, según parece, fue interpretar dicho ritmo en un tiempo de 2/4 en vez de en un 6/8. Esto lo afirmó Josué Teofilo Wilkes y Blanco, el cual agregó que ese cambio se efectuó entre 1870-1880. De esta manera, la «guajira aflamencada» se había acriollado y adaptado con características propias de la zona, y, así, podría haber nacido la típica «milonga pampeana» (Historia de la milonga s. f).
Cultura nacional
La milonga campera es una muestra del poder de asimilación que tiene la Argentina, nutriendo nuestro arte popular, reflejando nuestro componente mestizo como una característica de integración fenomenal. En este marco, recurrimos a la siguiente definición de cultura:
Detrás de toda cultura está siempre el suelo. (…) se trata de un lastre en el sentido de tener los pies en el suelo, a modo de un punto de apoyo espiritual, pero que nunca logró fotografiarse, porque no se lo ve. (…) Él simboliza el margen de arraigo que toda cultura debe tener. Es por eso que uno pertenece a una cultura y recurre a ella en los momentos críticos para arraigarse y sentir que está con una parte de su ser prendida al suelo. (Kusch, 1976, p.75)
La cultura es entendida como un domicilio en el mundo (Kusch, 1976). Para Kusch (2008) la cultura es una estrategia para vivir, y por lo tanto es política. De manera que nos habla de recuperar nuestra moral dormida para identificar cómo las tecnologías del norte dominan al hombre argentino. Para Kusch, cultura y tecnología son inmanentes.
En este sentido, Larralde desarrolla un pensamiento situado reflejado en su prosa y lírica, posicionándose como un habitante de las pampas argentinas, constituyendo una fuerte aprehensión por su tierra, lo que denota un profundo arraigo a su país, pero también a su región o su geocultura:
La pampa se puso poncho,
de sol y viento pampero,
y los cardos centinelas…
cabecean sus silencios.
(Tras su sombra, 1970)
Vida y obra
Descendiente de árabes y vascos, José Teodoro Larralde Saad nació el 22 de octubre de 1937 en Huanguelén, provincia de Buenos Aires. E compositor, cantante y guitarrista. Siempre huyó de las luces de la fama y la popularidad, prefiere cantar en teatros pequeños a hacerlo en grandes festivales. Es un gran coleccionista de cuchillos, tiene tres hijos (Carlos Raimundo, Julián y Lautaro) y actualmente vive en Buenos Aires (Secretaría de Cultura, 2020).
La retórica larraldeana enfatiza en mantenerse firme a los principios. En línea con esto Larralde dijo:
A mí me han ofrecido ir a cantar hasta en el Carnegie Hall, en Estados Unidos. Nunca me interesó. Porque el hombre lo que dice lo tiene que bancar después con el cuero. Yo me he perdido de ganar mucha plata, de acomodarme bien para todo el viaje. (Eduardo Barone, 2022).
También ha contado que una vez el gobierno de Lanusse lo invitó para ir a representar al país en España, lo que según él era un absurdo porque significaba ir a cantar las miserias del propio país a otro lado, rechazando la oferta con una nota que decía: «Fui, soy y seré la denuncia del hambre en la mesa de mi pueblo. Pero siempre dentro de los cuatro puntos cardinales de mi mapa, jamás fuera de casa. A través de mi canto mi pueblo nunca será el hazmerreír de nadie»(Eduardo barone, 2022).
Bautizado por Jorge Cafrune como el Chango de Huanguelén, su admirado artista que sonaba y sonaba en la casa de su vecino Don José Dip. En 1966, su vecino le acerca a Cafrune —con quien tenía trato— temas que el propio Larralde había compuesto. En aquel entonces el «Pampa» contaba con 29 años y sus primeros versos habían sido escritos a los siete años. Su obra Sin pique, fue la que llamó la atención de Cafrune, quien la incluyó en su nuevo LP en 1967. El mismo año el tema formó parte de Canta José Larralde, disco debut del Pampa. Por ese entonces, Cafrune actuó en Girodías, localidad cercana a Huanguelén, por lo que invitó a Larralde a compartir su escenario. Tuvo varios oficios, desde ser peón rural, albañil, soldador y hasta realizando actividades de mecánica. Profesiones de las que nunca renegó. Cabe destacar que él se define como guitarrero y cantor, completamente arraigado al arrabal, siempre diciendo: «Yo canto sobre las cosas que viví». Destacando su mirada crítica enunciando: «donde voy, yo siempre miro lo más feo». Larralde fue uno de los primeros en entonar al mundo los loncomeos y cordilleranos de los hermanos Berbel, variantes musicales propias de las sureñas culturas tehuelche y mapuche (Pulpería Quilapán, s. f.).
Carece de formación musical formal, nutriendo su música a través de la tradición oral y popular. Ganó el Premio Konex de Platino en 1995 como cantante, guitarrista y compositor de folklore, con la distinción de «Diploma al Mérito». (Sanaparo, 2025). Cabe destacar que en 1971 participó como protagonista en la película Santos Vega, dirigida por Carlos Borcosque. Además, su obra consta de más de 600 canciones escritas y 50 álbumes publicados (entre originales y recopilaciones) ( Barone, 2022).
Pensamiento de Larralde en su música
Analizando las letras de José Larralde, encontramos componentes que hacen a la estirpe criolla, ergo a nuestra nacionalidad. Podemos observar que sus letras carecen de pensamiento utilitario, aquel pensamiento basado en la función de algo en pos de alcanzar un rédito personal, enfatizando al egoísmo como elemento natural al hombre; Larralde se posiciona en la antítesis a esta concepción:
y el ego que no ve nada
porque siempre está ocupao,
deja que crezca el pecao
total la bosta está hecha;
va tener buena cosecha
quien clasifique finaos.
(Herencia pa’ un hijo gaucho, 1969)
Aquí aparece la conceptualización del pecado, lo que denota una profunda cristiandad, la cual expresa la fe fundante del pueblo argentino, en donde según esta corriente, el carácter pecaminoso de la indiferencia y de la egolatría lleva al hombre a alejarse de Dios. Es decir, hay un fuerte peso del obrar en forma solidaria, lo que enfatiza valores nacionales como la gauchada.
Déle abrigo al que precisa, que su padre precisó
No olvide que si nació y una mujer fue su madre
Sabe bien que por su sangre usted recibió calor
Siempre es poco lo que dé si de cariño se trata
Si de su pecho desata el ñudo de la bondad
Amará la libertad y ya habrá honra’o a su tata.
(Herencia pa’ un hijo gaucho, 1969)
Nadie me puede decir cómo se extraña el paisaje
No hay que andar por los caminos solo tragando distancia
No es ninguna exuberancia galopear el país de paso
Sin conocer de a pedazos pueblos, obrajes y estancias
Cuando uno tiene gurises en edad de desasnarse
Sin tener de ande agarrarse, sin pilcha ni pa cuaderno
Y ni hablar si hay un enfermo y necesita curarse.
(Cimarrón y tabaco, 1971)
Dios me puso en esta huella
y Dios me enseñó a versear,
el me enseñó a recordar
y a mirar pa’ los costaos,
pero si m’he equivocao
la culpa es mía nomas.”
(Herencia pa’ un hijo gaucho, 1969)
En estos fragmentos encontramos la reivindicación de la solidaridad y del compartir, ejemplificándolo en la familia. Podemos inferir que Larralde abraza la protección a dicha célula básica, imprescindible en toda comunidad, cuyo espacio hace florecer la sensibilidad que nos permite contemplar la otredad. Podríamos decir que aquí deja asentado el carácter «familiero» del argentino promedio.
En sus letras encontramos en Larralde un implícito rechazo a la división moderna de un mundo escindido entre ganadores —portadores de mérito que perciben las señales del mercado— y los perdedores —absorbidos por una cultura de confort—. Larralde entiende que el mundo se divide en todo caso entre trabajadores y personas que viven de los trabajan:
Por miedo a que el rico se enoje
Mi lengua se encoge, ¡qué maula que soy!
(Sin pique, 1967)
Vida de pobre,
de esperanza se sostiene,
doblando el lomo,
pa’ que otro doble los bienes.
(Garza viajera, 1967)
Hoy no tengo derecho
ni pa embromarme dentro el salario.
El patrón ya me dijo
que si me enfermo no se hace cargo.
¡La pucha! Que valgo poco,
si no me alcanza ni pa cigarro.
(Grito Changa, 1967)
Como se puede ver, no hay ganadores y perdedores por cuestiones de voluntad o ingenio como el mundo sajón busca implantar en nuestras latitudes, sino que hay explotados porque existe el egoísmo.
Podemos relacionar esta razón con el neoliberalismo, el cual busca responsabilizar a las personas de sus éxitos y fracasos. Dicha lógica busca abstenerse de ayudar o que el mismo individuo sea ayudado, debido a que su meta es que estos se gobiernen a sí mismos (Laval y Dardot, 2013). Podemos argüir que esta lógica se encuentra presente en nuestra sociedad actual, y erosiona lazos comunales. Lo que Larralde crítica es una estructura de poder, y para ponerla en evidencia relata las experiencias más crudas que sufre el peón rural, las cuales él mismo ha vivido en carne propia. Larralde entiende que, en definitiva, esto se trata de valores y desarrolla una disputa de sentido:
La Patria sigue pariendo
Amores desigualaos
Los que acuerdan se olvidaron
De acordarlo al olvidao
Qué lindo que hubiera sido
Que no me hubieran fallao.
(Del otro lao, 1999)
Continuando con este marco, hay una relación —podemos decir— que hace el Pampa con un régimen que le da la espalda al país, y solo contempla modelos foráneos:
Como muere despacito
La tradición campesina
Y duele como una espina
Que se hunde hasta el infinito
Cada tranco es un cachito
Que se le da al extranjero
Cada entrega es un agujero
Que se le hace a la bandera (…)
Ya no se puede gritar
Sin que sea un desatino
Que ser criollo y argentino
Es razon pa’ no temblar.
(Cuando la vida me nombra, 1983)
Como podemos ver, este patriotismo que encarna el cantor se empareja con una moral que se refleja discursivamente con el deber y la responsabilidad, haciendo referencia a ser buena persona, dejando de lado meros instrumentalismos.
De manera que en toda su obra se detecta la importancia de responsabilizarse de las propias acciones, de ganarse el pan con el sudor de la frente y de forjar un destino. En este sentido, Larralde esboza un contrapunto con la hipocresía y la trivialidad. En este componente de resistencia nacional se contempla una melancolía gaucha, que refleja la sensibilidad con el terruño, con la tierra natal, con el gauchaje, fundamentalmente en tiempos de crisis. Hay una veneración a la responsabilidad y al cuidado de la familia:
No es ninguna exuberancia galopear el país de paso
Sin conocer de a pedazos pueblos, obrajes y estancias
Cuando uno tiene gurises en edad de desasnarse
Sin tener de ande agarrarse, sin pilcha ni pa cuaderno
Y ni hablar si hay un enfermo y necesita curarse
(Cimarrón y tabaco, 1971)
Si me agarra la rabia
y pego el grito, me estoy pensando,
que mis pobres cachorros,
no tienen culpa pa darles cargo.
(Grito changa, 1967)
Larralde asume el deber de expresar también la importancia de entonar cantos para el resto del país, principalmente para el sur. Que hoy es tierra casi despoblada, donde habita poco más del 6 % de la población argentina sin el acompañamiento del Estado Nacional, a la deriva, expuesta a la voracidad de las grandes metrópolis globales:
Que destino puede darte, quien no asume tu destino
Quien tiene rota la parte, de pensar en argentino, Patagonia
Patagonia, Patagonia, embarazada de mitos
Que se mezclan con el viento y el aliento de tus hijos, Patagonia.
(Patagonia,1979)
A usted, gaucho,
le digo que la nación
precisa de sus hijos
todo el amor,
que es orgullo de pocos
besar el sol,
a ver paisano,
venga, vamos pa’l sur.
(Vamos pa’l sur, 1969)
Como podemos ver, no hay influencias de un pensamiento de patria chica en nuestro protagonista, sino todo lo contrario. En este marco, el poeta revitaliza una suma exaltación patriótica:
He tranqueu muchos caminos
Buscando el menos poseau
Pero al fin he comprobau
Que el mío tiene un destino
Soy demasiau argentino pa que me vengan con cuento
Mi pampa la llevo adentro y he llevarla hasta que muera
Sere orcón de una cumbrera de patria y hombres contentos.
(Permiso, 1968)
Y si a veces digo cosas que abren llagas
Que me escupan si no estoy haciendo patria.
(Pa’ que dentre, 1969)
No hay razon pa’ que no se oiga
La voz de un canto argentino
No le tenga miedo al trino
Que nace en la tierra de uno
Y no lo vuelva reyuno
Por más que apriete el destino
La tierra suele ser de otro
Pero el canto ha de ser de uno.
(Cuando la vida me nombra, 1983)
Es menester destacar que El Pampa esgrime un pensamiento paciente, ajeno a la volatilidad actual que subsume a las ciudades. Además, encontramos una crítica hacia la productividad, hay un marcado antagonismo a esta idea. En su retórica se puede hallar la paciencia hispanoamericana, que se observa en la tranquilidad del gaucho, no abrumada por el culto a la propiedad privada:
Lo mesmo es criollo el que puntea la tierra,
que el que hace un libro con criolla conciencia.
Orgullo limpio de ser argentino,
orgullo macho de honor y decencia.
Por eso señor, pa’ saber le falta saber lo que es prudencia,
y pa’ aprender señor, le sobra… si tiene vergüenza.
(Pa’ Usté, 1968)
Ausencia que busqué tanto,
si sos estrella del cielo,
calmame de mi cansancio,
dame tu luz de sendero.
(Tras su sombra, 1970)
Cuando la siesta se quema con el sol de media tarde
Se desangran los braseros por el zurco e’ los maizales
Bajo el bravo sol de mayo se hacen dagas los chalares
Cuando la siesta se quema con el sol de media tarde.
(Milonga de los Braceros, 1968)
Acá Larralde exige la necesidad del descanso, de un ocio hispanoamericano, una quietud frente a la explotación, la necesidad de la siesta y la reflexión. En estos pasajes se evidencia lo que Rodolfo Kusch (1999) denomina el «estar siendo». Allí donde simplemente se está, se contempla y no se busca esa ideología del«ser» tan eurocéntrica, impuesta desde las concepciones burguesas, en donde se intenta abrazar todo vestigio de secularización mientras se mercantilizar la vida y se abroquela en la cultura de las metrópolis, o lo que Kusch menciona como el patio de los objetos. Es decir, para el estar siendo, vivir consiste en generar una armonía entre el caos y el orden, cuyo equilibrio lo gesta el componente espiritual; mientras el ser es caracterizado por crear objetos, sin encontrar otro sentido que la mera materialidad.
El Pampa al retomar la autenticidad de la estirpe criolla, redacta una mirada negativa de la superficialidad, con el simple hecho de observar su ambiente nativo:
¿Usted alguna vuelta miró las flores?
Una vez, mirando a los bichos en el campo
Observé que las abejas y las mariposas
No eligen las flores más bonitas pa’ pararse arriba de ellas
De ahí aprendí que lo lindo debe estar adentro.
(Herencia pa’ un hijo gaucho, 1968)
Larralde sitúa a la palabra como un valor inquebrantable que no se debe transgredir. En esta línea esgrime a la honestidad con el cumplimiento de la consagración de la palabra:
Cuando no se quiere ver, no hay más que cerrar los ojos
Pero no es bueno, a mi antojo, ser ciego por voluntad
Castiga más la verdad en rancho que usa cerrojo (…)
La palabra bien medida tiene el doble de valor (…)
Trate de ser llegador con palabras decidoras
Las cosas más entradoras son las que el pueblo compriende
Y sepa que no se vende la idea que se atesora.
(Herencia para un Hijo Gaucho, 1968)
Si aprendí a mirar pa’ atrás
También adelante miro
Si soy honesto conmigo
No tengo por qué temblar.
(Cimarrón y Tabaco, 1971)
Tenga la verdad en la mano
Quien de respirar dependa
No ha de encontrar mejor prienda
Pa’ cualquier necesidad
Que una machaza verdad
Sin freno bozal ni rienda.
(…)
A fuerza de ser sincero
Me he ganao más de un quebranto
Pero nada vale tanto
Como esta tierra que quiero.
(Cuando la vida me nombra,1983)
Emparejado con estos valores, recobra una sustancial centralidad la labor de la dignidad, algo nodal para este artista:
No mendigues jamás calor ni abrigo
Que la lástima no llegue hasta tu puerta
El afecto prestado es el castigo
Que la vida por fácil siempre oferta
Así ha de ser desde que el mundo es mundo
Desde que Dios te regaló existencia
No la aproveches para ahogarte en ella
Ni la derroches buscando experiencia.
(Amigo, 1970)
Se va el hombre de su pago cansao de andar esperando
Que algunos se ande acordando que él también es un paisano
Que tiene dos buenas manos pa no vivir mendigando.
(Cimarrón y Tabaco, 1971)
Dicen que soy mal ablau porque miro y no me callo vusco
Respuesta y no la allo diganme si estoy errau
Soy un perro abandonau tan solo por ser altivo
Ser decente es mi castigo y de gritarlo me empacho
He pacau por ser mecho pero nunca por ladino.
(Permiso, 1968)
Estas citas enarbolan la presencia de la humildad como una característica central, la cual está latente en toda la obra de nuestro cantautor.
En una época donde parece que todo está permitido y la nobleza de la libertad se ve trastocada por un libertinaje promovido por los centros financieros de poder para que los humanos sean consumidores, Larralde nos habla de obligaciones y nos nutre de verdades perennes. Quizás este sea el poder reflexivo de la hidalguía de su prosa.
Lo que le suebra es calor
Más cuando llega un amigo
Hasta de noche entra el sol.
(Yo elegí mi destino, 1978)
Y recuerda que con un poco de amor serás muy fuerte
Y si ese amor suplanta lo imposible
Vencerás con el tiempo toda suerte
Y serás en la lucha lo invencible.
(Amigo, 1970)
Breve relación con el Martín Fierro
Se podría decir que las relaciones con nuestro poema nacional «Martín Fierro» (José Hernández) aparecen de manera instantánea cuando comenzamos a escuchar las milongas de Larralde. Al igual que Hernández, esboza una denuncia política, y un canto de unión para restaurar a la comunidad nacional.
Larralde narra peripecias como las que se redactan en esta literatura gauchesca: la explotación del gaucho en la frontera, la persecución al criollo y a lo criollo, la prepotencia del poder, y absorbe una retórica similar a la de los últimos consejos que Fierro les da a sus dos hijos y al hijo de Cruz antes de separarse.
No es ocioso recordar que ambos narran la geocultura pampeana, reflejando la soledad del gaucho y su resistencia para mantenerse de pie frente a un orden importado que lo quiere subsumir:
Se fue, se fue sin decir palabra,
Pa´que andar palabreriando,
Si naides le da razón,
A la opinión de un paisano,
Que le imposta a los demás,
Lo que uno viene pensando.
(Por dentro, 1987)
En esta cita podemos encontrar un nexo cuando Fierro se pone a payar con el moreno. Allí Hernández denuncia que
«(…) el gaucho no es argentino,
sino para hacerlo matar» (p. 164).
En este sentido Larralde al igual que nuestro poema nacional, cuestiona un sistema que somete al gaucho y a nuestra nacionalidad:
Duele sentirse chiquito
En la propia tierra de uno
Empujao como vacuno
A consumir lo importao
Viviendo de lo emprestao.
(Cuando la vida me nombra, 1983)
El personaje del Martin Fierro, Picardia (hijo de Cruz), plantea una máxima la cual es:
«(…) no tiene patriotismo
quien no cuida al compatriota» (p160).
Retrata una esencia cristiana, el cual refleja que la patria está en cada criollo. De esta forma nuestro payador plantea:
No existen las horas buenas
Ni los arroyos cantores
La retama no da flores
Si el gaucho tiene cadena.
(Cuando la vida me nombra,1983)
Complementando lo anterior, la prosa hernandiana describe la hipócrita justicia:
«(…) la ley es para todos
más sólo al pobre le rige» (p173).
Siguiendo este hilo, Larralde lo graficara de esta manera:
La plata tiene por rienda
La ambición y la codicia
Por eso es que a la justicia
Suele caérsele la venda
Siempre hay algún mandamás
Sentao en su silla de oro
Que acomoda los imploros
Según la leche del día.
(Cuando la vida me nombra, 1983)
A modo de cierre Martín fierro tiene un verso que dice:
Ni el miedo ni la codicia
es bueno que a uno lo asalten,
ansi no se sobresalte
por los bienes que perezcan
al rico nunca le ofrezcan
y al pobre jamás le falten (p. 185).
Larralde personifica la austeridad que no detenta vicios materiales, sino una filosofía simple humanista y cristiana profundamente contestataria pero prudente a la vez. Es por ello que en Herencia pa’ un hijo gaucho dirá: «A las verdades del pueblo la llaman protesta».
En síntesis, Larralde y Hernandez, ambos de tiempos distintos, constituyen un mandato cultural que refleja la protección y la resistencia de nuestro espíritu mestizo hispano, enfrentándose con un régimen colonial que hasta nuestros días osa enajenar nuestros recursos y profanar nuestro ser nacional. Si bien dice el Pampa «Yo no doy consejos, digo mis pareceres»(Herencia pa’ un hijo gaucho, 1968), mientras que Fierro se aprecia de dar consejos «padre que da consejos más que padre es un amigo» (p. 184), es notable que ambos hablan desde la propia vivencia pampeana que refleja una misma filiación. Los pareceres de Larralde y los consejos de Fierro son la representación telúrica de una Argentina profunda.
Relación con otros artistas
En su larga trayectoria se ha codeado con varios artistas nacionales, sin embargo resaltan dos figuras.
Por un lado Cafrune, esencial en sus comienzos ya que —como hemos mencionado anteriormente— fue su precursor. En el Festival de Cosquín, en 1967, Cafrune cantó tres temas de Larralde, como lo fueron Sin pique y Grito changa. La última noche de Cosquín la canción ganadora fue Sin pique. En el instante que le entregan el premio a Cafrune, éste les dice que en verdad las canciones que cantó le pertenecen a un «gaucho de Huanguelén» que no tenía plata para pagar la entrada. Cafrune hace subir a Larralde al escenario, le da su propia guitarra y le pide que sea él mismo quien cante sus propios temas (Barone, 2022).
Por el otro lado, la segunda figura emblemática fue Ricardo Iorio, cuya relación es una explícita superación de los nichos musicales, reflejando un arraigo nativo, una autenticidad que está por encima de las fronteras de los géneros. Iorio es la condensación de esa prosa contestataria y patriótica que transmite Larralde. El Pampa cuenta que Iorio grabó algunos temas de él, ya que es fanático suyo, lo que generó que el público metalero comience a ir a verlo con banderas gigantes. También ha resaltado su amistad con Iorio, y remarcó que los metaleros cuando lo van a ver «se sientan y se portan como señores». (Barone, 2022).
Leonardo Sai, (2025) cuenta cómo Larralde «enseñó al metal argentino a mirar de cerca al pueblo, a detenerse ante el detalle cotidiano para convertirlo en conciencia», generando un encuentro entre razón poética y rebeldía popular.
Reflexiones finales
La cosmovisión política de Larralde, se puede decir, consta de dos partes. Por un lado la crítica poniendo en evidencia las fallas de las instituciones, acentuando los desatinos, la ingratitud y las injusticias con las que se encuentra en su vida diaria; por el otro, una mirada positiva donde revaloriza los valores fundamentales de la comunidad nacional.
Como dijo Carlos Astrada (2023) «lo que perdura, lo instauran los poetas», es decir, no es sino a través de esos relatos poéticos con los cuales queda plasmado el espíritu del payador donde nos invita a formar parte de esas vivencias en carne propia, dándole continuidad a ese sentir criollo que sigue unido a nuestro ser argentino.
En esta trama, es válido en tiempos globalizados hacernos algunas preguntas: ¿Es nacional cualquier manifestación de la sociedad? ¿Es popular cualquier tipo de masificación? Quizás para emprender una aproximación sobre esta temática, debamos entender que lo que permite cohesionar a multitudes y brindar un alma común es la tradición. Aquí repercute una importancia central el rol de la lingüística, ya que mediante la voz se transmiten historias, vivencias y lo que es fundamental, los valores. De manera que el payador en nuestra cultura es fundamental. La tradición permite un diálogo intergeneracional que hace a la construcción de un horizonte compartido. El payador en este aspecto es portador de verdades.
A través de Larralde buscamos revalorizar la cultura nacional, como capacidad de reacción frente a la ofensiva de los centros de poder mundial, que mediante la construcción de sentido buscan construir ciudadanos cosmopolitas que desestiman lo propio.
En este marco, la defensa de nuestra lengua castellana y de nuestros modismos locales es central. La dominación lingüística es un mecanismo de sometimiento muy efectivo, porque modificando las palabras se cambian las cosmovisiones y las ideas.
Lo nacional no debe entenderse por la continua imitación y la recepción acrítica de lo foráneo, sino por la originalidad atada a un pasado común, ergo no debe comprenderse como algo estático sino como algo con cierto movimiento.
Desde la óptica del interés nacional la preservación de nuestra cultura nacional recobra un rol clave, el cual ha de ser promovido por el Estado nacional. Es menester mencionar que los programas culturales que se deben fomentar no pueden estar guiados a reproducir imitaciones o meros mensajes colonizantes que nada tienen que ver con nuestros valores. Como hemos visto la cultura es un campo amplio en el cual se disputa sentido.
Larralde desde una perspectiva crítica plantea que la cultura argentina siempre fue tomada como algo suntuario (Viva el Folklore, 2020), por lo tanto, remarca la falta de promoción cultural por parte de los gobiernos locales (Biblioteca Huanguelén, 2021).
Respondiendo a la pregunta problema de nuestro trabajo, el ser argentino representa valores permanentes que nuestro autor expone con perfección. Es decir, el argentino que esboza Larralde es la estirpe de un trabajador humilde, con rasgos cristianos que lo hacen comprender un universo simbólico tendiente a la solidaridad y a la ayuda del necesitado, cuya labor esgrime una contienda contestataria en defensa de la dignidad humana. En este sentido la palabra y la honestidad recobran una sustancial proeza contra un sistema que esparce banalidades al servicio del extranjero, un sistema que reproduce desigualdades. Continuando con estas líneas, Larralde esgrime un sentido de responsabilidad y de cuidado en donde el argentino se hace cargo de su destino y no tiembla frente a los desatinos. El argentino no se enaltece frente a las frivolidades del mercado, sino que se ata a su terruño tejiendo lazos, por ello resalta el patriotismo. En sus letras el arquetipo de argentino no cae en una veneración por los bienes materiales ni se detecta un padecimiento similar al desorden proveniente de las ciudades, sino que grafica una necesidad que es la búsqueda del descanso. Esto denota una ausencia del productivismo neoliberal -algo que hoy en día está tan en boga. Creemos que la meta del gaucho para Larralde es la contemplación de la tranquilidad, viviendo con lo necesario y compartiendo con el prójimo el fruto de su trabajo. Larralde refleja el Estar siendo, aquel componente del cual Kusch ha teorizado para caracterizar a la América profunda. El payador está desprovisto del ser alguien europeo; este sujeto se arraiga al suelo y relata lo sencillo, lo cotidiano, que por ello no deja tener mayor profundidad y que por lo tanto es un denunciante nato. Larralde para la música de hoy, para el consumismo frívolo que añora purismo, es el hedor, porque refleja lo nativo, aquel componente bárbaro que hoy se mantiene en pie. Ese es el germen comunitario de una Argentina que late apasionadamente. Bajo este marco, no es casual que en reiteradas ocasiones el artista haya asociado a la patria con la peonada gaucha, de manera que su figura personifica el nacionalismo popular en nuestra música.
Entendiendo esto, creemos que lo que narra Larralde debe hacerse y por eso su importancia en ser escuchado. Uno no puede creer en algo que no oyó, por eso, es menester revalorizar su narrativa que muchas veces se expande de boca en boca y es lo que termina construyendo el destino del pueblo, de nuestra patria. Es por ello que «pretender que el “pampa” cante más y hable menos es un imposible que no se va a revertir nunca (…)» (Marcelo Gisler, 2018).
Hoy la colonización ha barrido con estos valores. Desde los progresismos occidentales arraigados a las culturas metropolitanas, imponen que lo novedoso es lo beneficioso para la sociedad, desterrando todo vestigio de antigüedad que es visto como bárbaro, en búsqueda de una pulcritud, de una pureza ideológica. Lo nuevo es bueno solo por el hecho de ser nuevo.
Frente a esta situación, no podemos obviar el avance de la modernidad ideológica y técnica en el interior del país mediante la retórica de la innovación y técnicas como la siembra directa, que frente a recepciones acríticas han causado un grave daño en nuestro pueblo y al espíritu criollo. En este marco, cabe preguntarnos si el proceso de sojización no ha sido el responsable de barrer con la gauchipolítica y desterrar al payador como portador de verdades, imponiendo una lógica citadina que poco tienen que ver con la herencia hernandiana que se manifiesta en nuestro poema nacional, Martín fierro.
Porque no lo vemos en su estampa clásica creemos que el gaucho ha desaparecido del todo. Pero si el argentino de hoy afina su mirada introspectiva, verá al gaucho, y lo verá presente en el arte y las letras, y dispuesto a señorear, con sobrada actitud, todas las modernas instrumentaciones de la técnica. Su tipo humano se reitera y transformado, a tono con las exigencias de la época, sigue otorgando continuidad al alma nacional, prospección a lo raigal nuestro. (Carlos Astrada, 2023, pp. 230-231)
No importa que alguno piense
que me amontono en decir,
tan solo pienso en seguir,
no quiero estarme parao
tengo un camino trazado
lo tranquiaré hasta morir.
(Herencia pa’ un hijo gaucho, 1968)
*Brenda Scoles es estudiante avanzada de la Licenciatura en Audiovisión UNLa.
**Martín Madia es estudiante avanzado de la Licenciatura en Ciencia Política y Gobierno UNLa.
Referencias
Astrada, C. (2023) El mito gaucho. Meridión
Barone, E. (20 de octubre del 2022). José Larralde cumple 85 años: la historia de un músico irrepetible, íntegro y rebelde. Clarín. https://www.clarin.com/espectaculos/musica/jose-larralde-cumple-85-anos-historia-musico-unico-irrepetible-integro-rebelde-contestatario_0_392z1zZv8M.html
Barroso, L. (15 de mayo del 2025) La Patagonia Argentina: la última frontera que el país no puede darse el lujo de perder. Austral News
Biblioteca Huanguelen1. (6 de noviembre 2021). Larralde en Huanguelén 2 VHS 146 D 1 01 19. https://www.youtube.com/watch?v=6vwgrPrBBYU
Canal Encuentro. (16 de enero de 2026). Milonga, Gauchos y Payadas 🎶 | El Origen de las Especies | Encuentro. https://www.youtube.com/watch?v=ULQppdvyU98
Canaparo, I. (31 de agosto de 2025). El fantástico legado de José Larralde. Semanario de periodismo de largo aliento. https://semanariodejunin.com.ar/nota/62702/el-fantastico-legado-de-jose-larralde/
Gisler, M. (14 de febrero de 2018). Larralde y su polémica guitarreada de cinco horas. Encontrarte musical. https://encontrarte-musical.com.ar/larralde-y-su-polemica-guitarreada-de-cinco-horas
Gisler, M. (9 de noviembre de 2025). José Larralde un gigante olvidado. Rincón barda sureña. https://regina-vamospormasjuntos.blogspot.com/2025/11/jose-larraldeun-gigante-olvidado.html
Hernandez, J. (s. f.). Martin Fierro. Betina.
Tangosinger. (S.f.). Historia de la milonga. https://tangosinger.com.ar/buenos-aires-argentina-tango/28-historia-de-la-milonga
Pulpería Quilapán. (S.f.). José Larralde, el cantor melancólico. . https://pulperiaquilapan.com/jose-larralde-el-cantor-melancolico/
Kusch, R. (1976). Geocultura del hombre americano. Fernando Garcia Cambeiro.
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Ministerio de Cultura de la Nación. (20 de octubre del 2020). José Larralde, el cantor de las injusticias y desigualdades. https://www.cultura.gob.ar/jose-larralde-el-cantor-de-las-injusticias-y-desigualdades-9656/
Pianos PUCH. (2025). Milonga campera: Tradición gaucha y ritmo pampeano. https://pianospuch.com.ar/acordes-de-milonga-campera-piano/
Say, L. (4 de noviembre del 2025). José Larralde: una intrépida pluma en el heavy metal argentino. Medium. https://leonardosai.medium.com/jos%C3%A9-larralde-una-intr%C3%A9pida-pluma-en-el-heavy-metal-argentino-72ced3433201
Viva el folklore. (24 de octubre del 2020). José Larralde. Entrevista y recital completo en folclorismo y que viva el folklore. https://www.youtube.com/watch?v=IJYKLf2QtGg&list=RDIJYKLf2QtGg&start_radio=1
Cómo citar este artículo: Maida, M. y Scoles, B. (30 de junio del 2026). José Larralde y la cultura nacional. Investigación en Movimiento. https://investigacionenmovimiento.unla.edu.ar/jose-larralde-y-la-cultura-nacional/