Investigación en movimiento

Ciencia e investigación de la UNLa

Perspectivas teóricas y circulación de las categorías de conflictos urbanos y conflictos ambientales

Este artículo explora conceptualmente las categorías de conflictos urbanos y conflictos ambientales para comprender sus orígenes, circulación y la forma en que han sido empleadas en distintos momentos y geografías. Considerando la creciente aparición de estos conflictos en las ciudades actuales, se trata de dos categorías con múltiples definiciones, que atravesaron diversas disciplinas y han circulado y han sido empleadas en diversos momentos y geografías, por lo cual resulta de interés realizar esta revisión. Se trata de un artículo elaborado en base a un trabajo final de una asignatura del Doctorado en Estudios Urbanos de la Universidad Nacional de General Sarmiento, representando una investigación en curso.

1. Introducción

Las problemáticas ambientales vinculadas a distintos aspectos como la contaminación, la ausencia de servicios básicos, los problemas en la movilidad, entre otros, se encuentran en constante aumento. Es por eso que resulta de interés en esta investigación comprender teóricamente las disputas que se generan a partir de estos problemas. En este sentido, el objetivo del artículo es explorar conceptualmente las categorías de conflictos urbanos y conflictos ambientales para comprender sus orígenes, circulación y la forma en que han sido empleadas en distintos momentos y geografías. La metodología propuesta implica la realización de un trabajo de revisión y reflexión teórica, basado en la búsqueda de información en fuentes secundarias y se acompaña de un análisis de la aparición de registros de estos conceptos en internet.

Los conflictos urbanos son disputas existentes en las ciudades vinculadas a diferentes causales y los conflictos ambientales son conflictos sociales que surgen específicamente a partir de problemas ambientales. Partiendo de estas premisas, el análisis en esta investigación se enmarca en la línea de autores como Bourdieu (1990) que considera necesario tener en cuenta la circulación internacional de ideas. Esto entendiendo que la vida intelectual es lugar de «nacionalismos e imperialismos y los intelectuales vehiculizan, casi tanto como los otros, prejuicios, estereotipos, ideas recibidas, representaciones (…) elementales que se nutren de los accidentes de la vida cotidiana, de las incomprensiones, de los malentendidos» (p.60). La circulación de categorías involucra múltiples cuestiones y las mismas pueden alterar las concepciones existentes, por lo que deben ser tenidas en cuenta al considerar un concepto en el ámbito académico. Para esto, en este trabajo, se realiza una revisión bibliográfica de fuentes secundarias de autores referentes de estos temas y de los contextos de surgimiento y circulación de los mismos.

En el desarrollo del artículo se presenta una definición teórica sobre la concepción clásica del conflicto y en particular de los conflictos urbanos y ambientales. Luego se analiza el contexto de origen de ambas categorías y se describe el pasaje que tuvo cada uno de estos conceptos por diversas disciplinas. Posteriormente, se indaga sobre la circulación de las categorías en distintas temporalidades y geografías, profundizando, específicamente, en las concepciones y autores relevantes de Argentina. Por último, se esbozan las conclusiones y reflexiones de la revisión realizada.

2. Conflictos urbanos y ambientales: dos categorías en vinculación

2.1 Definición general de las categorías

Un conflicto es la expresión de la intimidad del antagonismo y el ser (Simmel & Ceballos, 2010). Existen múltiples situaciones calificadas como conflictos. En particular, los «conflictos urbanos» se vinculan a cuatro tipos: los procesos sociales vinculados con las formas ilegales de urbanización; las movilizaciones a causa de las catástrofes; los conflictos relacionados con el uso del espacio público; y las controversias relacionadas con el ambiente (Melé, 2014).

Azuela y Muzzeta (2009) consideran como «conflictos ambientales» a los conflictos sociales en los que al menos una de las partes hace valer un argumento ambiental. Los mismos no construyen un universo homogéneo, en ellos se combinan diversos aspectos como relaciones de poder, elementos económicos, sociales y culturales (Tobias, 2019). Para comprenderlos, es necesario tener una mirada desde diversas disciplinas (Azuela y Mussetta, 2009) y considerar que se originan a partir de oposiciones entre diferentes grupos sociales en torno a su relación con la naturaleza. Implican una nueva forma de espacio político y su finalidad es construir las condiciones para que los discursos sean escuchados y transformados en decisiones políticas (Merlinsky, 2017).

Cabe destacar que, para analizar la relación entre dinámicas urbanas y sociales, algunos autores como Melé (2016) consideran que es necesario interpretar los efectos de estas situaciones de conflicto y no solamente estudiar sus causas. Surge, de esta forma, la necesidad de comprender las diferentes concepciones existentes en torno a los conflictos sociales en general y sobre estos conflictos en particular, así como las temporalidades y geografías por las que han circulado estas categorías.

2.2 Contexto de surgimiento de las categorías

La teoría del conflicto surgió en China, Grecia e India. Sus principales autores fueron Tsun Zu, Heráclito, Ibn Khaldun, Miyamoto, Maquiavelo y Bodino, que sentaron las bases teóricas de esta perspectiva sociológica (Mercado Maldonado y González Velásquez, 2008).

Para el Siglo XX, con las experiencias de los conflictos bélicos, la teoría del conflicto social tuvo un desarrollo importante. Para entender la sociedad se deben analizar los procesos de conflicto, desacuerdos y hostilidad entre los distintos grupos sociales (Mercado Maldonado y González Velásquez, 2008).

Entre las teorías sociológicas conflictualistas se encuentran diversas corrientes. La primera es la marxista, surgida a principios del Siglo XIX en Alemania, Francia e Inglaterra, con Karl Marx y Federico Engels. Considera a la sociedad como cuerpo de organización, dividido entre distintas clases sociales, con intereses enfrentados (Silva García, 2008). Centrada en los conflictos, considera que la sociedad está en movimiento y se transforma (Mercado Maldonado y González Velásquez, 2008) en un contexto de las relaciones capitalistas, donde el componente económico adquiere una posición central en la explicación de la sociedad (Silva García, 2008) y donde la lucha de clases aparece como la forma más elevada del conflicto.

La segunda es la teoría sociológica liberal, que tomó muchas influencias de la anterior. Su pionero fue Georg Simmel a comienzos del Siglo XX en Alemania, pero se desarrolló en Europa y Estados Unidos a mediados de siglo, con la participación de Ralf Dahrendorf, George B. Vold y John Rex. La categoría de clase social era muy general para ser útil en el análisis, por lo que usan la categoría de grupo social a una escala micro para identificar las partes que se encuentran en conflicto (Silva García, 2008). La posición teórica sobre los conflictos es que los mismos no deben entenderse únicamente como una crisis, sino que son parte del funcionamiento de las sociedades y constituyen una forma positiva de socialización, ya que con las interacciones entre participantes se producen asociaciones, alianzas, coaliciones y redes.

La tercera corriente es la postura idealista, también conocida como funcionalista. Considera a la sociedad como estática y dinámica, donde los componentes funcionan conjuntamente como un sistema preservando el orden y la perspectiva materialista (Mercado Maldonado y González Velásquez, 2008). De esta forma, para estos autores —representados por Talcott Parsons— que proponen una visión armónica de la sociedad, los conflictos son desviaciones indeseables que surgen de la falta de asimilación de los valores propios de la cultura dominante, ya que consideran que, en lugar de conflictos, debe existir un cambio paulatino y una evolución pacífica (Silva García, 2008).

Con respecto a las cuestiones ambientales, en Europa en los años 80, la categoría de conflicto ambiental en general y en particular en las ciudades surge en un contexto de protestas sobre la protección ambiental en los países desarrollados, «los conflictos sindicales pierden fuerza, señal de que las preocupaciones materiales (techo, comida, sustento) se encuentran satisfechas y comienza a valorarse otras dimensiones “no materiales” como el ambiente, la calidad de vida, las libertades sexuales, los derechos humanos» (Walter, 2009, p.2).

En los países del sur, «desde los años 80´ los estudios sobre relaciones internacionales comienzan a tratar el tema de la “seguridad ambiental” reflexionando sobre los conflictos vinculados a los recursos naturales»(Walter, 2009, p.3); donde los conflictos ambientales son generados por la degradación del ambiente y la escasez de recursos, y donde se evidencian las relaciones entre desigualdad social y ambiental, ya que los problemas ambientales no refieren solamente a problemas de la clase media o de sociedades con sus necesidades básicas satisfechas, sino que afectan, negativamente, sobre todo a poblaciones que no cuentan con los recursos suficientes para tener garantizada una buena calidad de vida y debieron instalarse, en las últimas décadas, en urbanizaciones populares con precarias condiciones y en territorios ambientalmente degradados de las principales ciudades latinoamericanas (Apaolaza y Venturini, 2020).

2.3 Circulación por distintas disciplinas y enfoques teóricos

La literatura científica sobre los conflictos urbanos está vinculada con la sociología marxista sobre los nuevos movimientos sociales urbanos y, recientemente, asociada a la geografía critica marxista de tradición anglófona de la que forman parte autores como David Harvey y Neil Smith, corriente que conceptualiza los conflictos urbanos a partir de su capacidad para enfrentar los impactos de la hegemonía neoliberal sobre las ciudades (Melé, 2016). Estos enfoques, asociados a la gran corriente de la Ecología Política, tienen influencia actualmente en Francia, Inglaterra y América Latina (Melé, 2016).

Harvey (2005) plantea que los excedentes del capitalismo son absorbidos en ciertos espacios y se produce una destrucción del espacio físico, funcional y simbólico por la creación de nuevos espacios y representaciones. Introduce la idea de procesos de acumulación por desposesión, recuperando la noción de acumulación de Marx. El territorio juega un rol central y es ámbito de resistencias, en él se producen conflictos como efectos de las relaciones sociales existentes por la apropiación del territorio y los recursos naturales.

Manuel Castells propuso una conceptualización diferente sobre estos tipos de conflictos al analizar las relaciones entre movilizaciones y cambio urbano. La reaparición de las teorías marxistas en los estudios urbanos relacionadas a la geografía radical plantea una paradoja porque genera un nuevo interés por el estudio de los conflictos urbanos, pero también limita el análisis de las dimensiones políticas, centrándose en las dimensiones económicas (Melé, 2016).

Según Melé (2016) existen otras macro-teorías que impactan en los estudios de los conflictos:

-Teoría sociológica de la dominación: refiere a la sociología de Pierre Bourdieu y busca el origen de los conflictos en las relaciones de dominación. Contempla las relaciones desiguales al interior de los movimientos y se centra en demostrar que los movilizados no son siempre los más dominados.

-Nueva sociología de los movimientos sociales: anclada en la ciencia política y la historia contemporánea, propone un marco de análisis formalizado que permite comparar conflictos urbanos o ambientales con otros tipos de movimientos y hacer comparaciones transnacionales y trans-históricas.

-Pre-calificaciones de estas situaciones como manifestaciones de un síndrome NIMBY: «Not in my backyard» (no en mi patio trasero), categoría introducida por planificadores de Estados Unidos para descalificar los conflictos de residentes que rehúsen la localización de ciertas actividades cerca de su residencia y deslegitima los vínculos que resultan de la proximidad y las posiciones de los grupos movilizados.

Por su parte, según Azuela y Mussetta (2009), hay dos formas predominantes en las que se abordan los conflictos ambientales:

-Metodologías para la «resolución de conflictos»: creen que es necesario realizar algo con los conflictos, y esa intervención se orienta a su resolución. Es una visión normativa que se resiste a aceptar que el conflicto sea parte constitutiva de las relaciones sociales y los considera como algo negativo.

-Metodologías que se derivan de la tradición sociológica: tienen varias implicaciones. Reconocen que el conflicto es inherente a la sociedad, permitiendo observar aspectos «productivos», reconocen la complejidad de los mismos y los abordan de forma empírica ubicándolos dentro de condiciones histórico-sociales concretas (Azuela y Mussetta, 2009).

-Productividad territorial: refiere a que los conflictos tienen la capacidad de revelar o fortalecer territorialidades pre-existentes que reenvían a la pertenencia, la apropiación o a la identidad territorial.

-Productividad jurídica: se centra en el papel del derecho en las situaciones de conflicto. Se puede analizar la relación del derecho de los habitantes movilizados en un conflicto ambiental a partir de la experiencia del uso del derecho, de la judicialización de los conflictos.

-Productividad política: indica que el conflicto produce actores políticos con la participación de individuos en movilizaciones y al entrar en contacto y negociar con otros actores sociales. Esto fue complementado por Merlinsky desde la Sociología Ambiental y Ecología Política, que considera que esta productividad se asocia a las modificaciones que se generan en las instituciones públicas y los modos de gestión territorial (Merlinsky, 2013).

Similar a esta línea, Azuela, Mussetta y Cosacov (2009 y 2013) consideran que los conflictos ambientales son demasiado complejos y proponen el análisis de los denominados «conflictos de proximidad», es decir, conflictos que movilizan a personas afectadas por obras o iniciativas que modifican desfavorablemente su entorno inmediato. Ellos sostienen —de forma muy similar a lo planteado por Melé— que existe la metodología de observar la productividad social de los conflictos en tres tipos de procesos:

-La territorialización: se refiere a los arreglos sociales que el conflicto pone en juego en relación con el territorio en cuestión. Incluye los cambios en las representaciones por las que las comunidades locales construyen su relación con el territorio, es decir las formas de «apropiación simbólica» que se refuerzan o modifican por un conflicto. También quedan incluidos los cambios en las formas concretas de control territorial.

-La formación de espacios públicos intermedios: se asocia a las transformaciones en las formas de deliberación pública en las que los conflictos son socialmente procesados. Cuando se observa la deliberación en diferentes contextos espaciales, es decir en las diferentes escalas, el mismo conflicto es definido de manera distinta. En esos casos no es uno sino varios conflictos que se relacionan entre sí de maneras impredecibles.

-La actualización local del derecho: «es una forma de analizar la juridificación de los conflictos, es decir, el proceso social mediante el cual los conflictos son resignificados cuando son llevados a la esfera del derecho» (Azuela y Mussetta, 2009, p. 195). Aquí, mientras el jurista intenta determinar qué es lo que debe ocurrir para que se cumpla la ley ambiental, el sociólogo se preguntará sobre lo que ha significado, para las partes del conflicto, el haber recurrido a la ley para solucionarlo.

2.4 Circulación en distintas temporalidades y geografías

A partir de la revisión del origen y la circulación que tuvieron las categorías en distintas disciplinas y corrientes descriptas anteriormente, pueden identificarse periodos y geografías donde las mismas fueron surgiendo y desarrollándose:

-Un primer momento de surgimiento de teorías generales sobre conflictos: se produjo a principios del Siglo XX, desarrolladas por autores clásicos de la Sociología, principalmente en países europeos en un contexto de guerras y enfrentamientos entre países.

-Un segundo momento en donde empezaron a surgir las categorías de conflictos urbanos y ambientales: a partir de mediados del Siglo XX, en Europa e incipientemente en América Latina, con autores de diversas corrientes académicas intentando explicar estos conceptos, en un contexto de preocupaciones por las ciudades y en particular por la degradación ambiental y las consecuencias a la población humana afectada.

-Un tercer momento en donde se empleaba la categoría de conflicto ambiental en las ciudades con mayor frecuencia: a fines del Siglo XX y principios del XXI, esta concepción es empleada en todo el mundo en un contexto de grave crisis ambiental, considerando a los conflictos como procesos transformadores del espacio urbano y del ambiente. Hay autores que pensaron estos temas desde el sur global, un contexto muy distinto al de los países desarrollados.

Esto se complementó realizando una búsqueda con la herramienta de Google Ngram Viewer, que permite identificar la frecuencia con la que aparecen ciertos términos en los libros a lo largo del tiempo. Se buscaron los conceptos de «conflictos ambientales» y «conflictos urbanos» en un periodo que va del 1950 (que es cuando empiezan a aparecer muy incipientemente) al 2019 (fecha límite de búsqueda de la herramienta) y se filtró por tres idiomas: francés, inglés y español (Gráficos 01, 02 y 03).

Gráfico 01. Frecuencias de aparición de las categorías «conflictos ambientales» y «conflictos urbanos» en inglés

Fuente: Ngram Viewer, Google, 2022.

 

Gráfico 02. Frecuencias de aparición de las categorías «conflictos ambientales» y «conflictos urbanos» en español

Fuente: Ngram Viewer, Google, 2022.

 

Gráfico 03. Frecuencias de aparición de las categorías «conflictos ambientales» y «conflictos urbanos en francés»

Fuente: Ngram Viewer, Google, 2022.

 

En los gráficos surge que la categoría de conflicto urbano en español e inglés no tuvo grandes picos de frecuencias a lo largo del tiempo. Sin embargo, en francés, la cantidad de citas se incrementó desde la década de 1970 y su pico máximo fue hacia los 2000, coincidiendo con las menciones realizadas por autores franceses como Melé en esta época.

La categoría de conflicto ambiental tuvo mayores fluctuaciones. En inglés, el primer pico fue en la década de 1970 y 1980, coincidiendo con el contexto donde comenzó la preocupación por los problemas ambientales. El pico más alto fue en los 2000, que coincide con la época en la cual la categoría se empleaba con mayor frecuencia a nivel mundial. Luego tuvo un descenso y hacia el 2015 la tendencia se mostraba nuevamente en aumento.

En español, la frecuencia de aparición de la categoría de conflicto ambiental tuvo una intensificación hacia fines de 1990 y principios de los 2000, y luego desciende notablemente. Esto se debe a que coincide con el momento en el cual se enfatizó la preocupación por la degradación ambiental en los países hispanohablantes, principalmente en los de América Latina en un contexto de crisis mundial. También coincide con un contexto de privatizaciones, intensificación del extractivismo, de la degradación urbana y del inicio de políticas públicas en distintas escalas que contemplan la cuestión ambiental.

En francés, la categoría tuvo su mayor pico entre fines de los 2000 y principios de los 2010, de una forma similar a la de la categoría de conflicto urbano pero unos años después. Podría inferirse que, como la categoría de conflicto ambiental es un tipo de conflicto urbano, los estudios a este tipo de conflictos se desarrollaron algunos años posteriores a los de los conflictos urbanos.

Cabe mencionar que, dentro de los autores que desarrollaron la idea de conflicto ambiental en el sur, una de las principales referentes en Argentina es Gabriela Merlinsky. En las últimas décadas, esta autora junto con su equipo desarrollaron muy exhaustivamente la categoría de conflicto ambiental en el marco de la Ecología Política y el Ecologismo Popular. Entendiendo a la Ecología Política como una gran corriente que sostiene que en un contexto de aumento de la economía y de la población humana usamos más recursos naturales y energía, producimos más residuos, generamos impactos sobre otras especies y sobre generaciones actuales y futuras, generando afectaciones a la población, donde algunos se benefician más que otros y algunos sufren más costos que otros, Merlinsky considera que estos conflictos son una modalidad de intercambio entre los actores donde se confrontan discursos (Merlinsky, 2013) y sostiene que estos se originan a partir de oposiciones en torno a los modos diferenciados de apropiación, uso y significados de los bienes naturales (Merlinsky, 2017).

La autora realizó un análisis muy detallado de los que considera dos conflictos desestabilizadores y de construcción de la cuestión ambiental en Argentina: el conflicto por las plantas de celulosa en el río Uruguay y el conflicto por la recomposición ambiental del Riachuelo (Merlinsky, 2017). Sentó unas bases y una línea de investigación muy claras en torno a estos conflictos, que posteriormente fue retomada y profundizada por otros autores de Argentina y Latinoamérica. Además, Merlinsky realizó aportes metodológicos importantes en relación a las dimensiones a tener en cuenta en el análisis de los conflictos, tales como las productividades de los mismos, los actores sociales involucrados, las escalas en que se producen, las temporalidades, entre otras.

3. Conclusiones y reflexiones finales

En este artículo se evidencia que existen diferentes tipos de conflictos y distintas circunstancias en las que emergen, y que también existen diversas concepciones sobre los mismos, en este caso sobre los conflictos urbanos y los ambientales. Es por esto por lo que las categorías de conflictos ambientales y urbanos no deberían abordarse de forma separada si interesa analizar los conflictos ambientales presentes en las ciudades, por lo que se propone emplear la categoría de conflictos urbano-ambientales y queda pendiente para futuras investigaciones desarrollar sus implicancias.

Además, el análisis realizado permite considerar a los conflictos no solo como una cuestión negativa, ocasionada a partir de un determinado problema que es necesario solucionar, sino que son procesos que producen transformaciones en la realidad, las cuales pueden ser tanto positivas como negativas, y que generan productividades en distintas dimensiones, incidiendo en la producción del espacio urbano.

Si bien ya existen antecedentes de investigaciones sobre estos temas en general, en este trabajo se pudo profundizar en particular en las formas en que las categorías fueron y son empleadas desde sus inicios, cómo circularon por diversas disciplinas, momentos y geografías, realizando especial énfasis en Argentina y en la actualidad. De esta forma se pudieron identificar las formas en que los mismos fueron empleados de acuerdo a las distintas corrientes y contextos en los cuales fueron utilizados, reconociendo además que su utilización no fue lineal, sino que ha tenido momentos e idiomas en los que fueron citados con mayor frecuencia. Por lo tanto, puede reconocerse la importancia de este abordaje y resulta importante tener en cuenta que los pasajes de un concepto de una disciplina a otra y de un lugar y momento a otro pueden generar consecuencias en las categorías teóricas. Por lo tanto, se resalta la importancia de que las mismas no deben abordarse de forma anacrónica, sin tener una mirada crítica y resulta imprescindible considerar estos contextos.

*Agustina Brun Tropiano es docente investigadora de la Universidad Nacional de Lanús en la carrera de Gestión Ambiental Urbana (GAU) y becaria doctoral del CONICET en el Instituto de Problemas Nacionales (IPN).

**Imagen de portada: Cochet, G. (1933). Inundación [óleo sobre tela, 93×118 cm] Museo Castagiano + Macro. https://issuu.com/af-estudio/docs/el-tiempo-e-book-m-1 

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Agustina Brun Tropiano

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