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¿Cómo crecen nuestras ciudades? Una metodología para entender y analizar la expansión urbana en Argentina

Resumen

¿Por qué es importante analizar cómo crecen nuestras ciudades? Porque las formas en que ocupamos el territorio impactan directamente en la calidad de vida, el ambiente y la equidad socioespacial. En este sentido, este artículo tiene por objetivo presentar una metodología que combina imágenes satelitales, datos censales y análisis territorial, desarrollada por un equipo de docentes y estudiantes del Centro de Estudios Urbano Ambientales (CEURBAM) de la Universidad Nacional de Lanús que buscan comprender —y transformar— el modo en que se expanden las ciudades argentinas.

1. Introducción

En las últimas décadas, las ciudades argentinas han crecido de manera fragmentada, consumiendo grandes cantidades de suelo, afectando ecosistemas y servicios ambientales (Angel, 2016), empujando hacia la periferia a los grupos socialmente más vulnerables (Szajnberg y Cordara, 2015), generando un elevado consumo de energía, producto de la ampliación de tiempos y distancias y de la necesidad de aumentar la extensión de servicios básicos, equipamientos sociales e infraestructuras urbanas (Rueda, 2013). Los vacíos urbanos potencian estas características del crecimiento debido a que son espacios vacantes dentro del tejido urbano consolidado, que, en general, cuentan con servicios urbanos en condiciones acordes a las demandas sociales, pero al estar desocupados empujan la urbanización hacia la periferia, generando un desarrollo urbano disperso, con un crecimiento de áreas de expansión de baja densidad, característica de las periferias urbanas (Lanfranchi, Cordara, Duarte, et. al., 2018). Además, constituyen fracciones ociosas de suelo que conforman distorsiones en la economía de las ciudades dado que propician un esquema de valorización selectiva del espacio urbano (Clichevsky, 2002; Jaramillo, 2003; Scatolini, 2020; Smolka, 2003).

Debido a los impactos señalados, resulta importante identificar estas formas de crecimiento y con ello surge la necesidad metodológica de verificar la dinámica del crecimiento de la «mancha urbana» o área de crecimiento. En este marco, el objetivo de este artículo es presentar la metodología empleada y explicitar el proceso de consolidación de la misma hasta el momento en un proyecto de investigación que se encuentra en curso desde abril de 2024, el cual es financiado a través de una convocatoria Amilcar Herrera, de la Universidad Nacional de Lanús (UNLa). El proyecto se encuentra radicado en el Centro de Estudios Urbano Ambientales (CEURBAM) y compuesto por estudiantes y docentes de la Licenciatura en Gestión Ambiental Urbana (GAU), ambos de la UNLa. Este proyecto se centra en el análisis de la expansión periurbana y el estudio intersticial de los vacíos urbanos mediante el estudio de la expansión de los 32 Grandes Aglomerados Urbanos de Argentina definidos por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INDEC).

Sobre la base de experiencias previas que integrantes del proyecto de investigación han venido desarrollando (Lebrero, Cordara, et. al., 2017; Lanfranchi, Cordara, Duarte, et. al., 2018), en esta investigación se profundiza el mismo método artesanal y preciso ya utilizado, ampliando y complementando el procesamiento de datos coincidentes con los periodos 2015-2020 y 2020-2024, combinando las cuantías de evolución de mancha urbana y sus usos de suelo con los datos de crecimiento demográfico.

2. Nociones básicas sobre el crecimiento urbano

2.1 ¿Cómo crecen realmente las ciudades?

Los estudios sobre el crecimiento poblacional y su relación con la expansión territorial desarrollados por las distintas entidades de gobierno muestran que la dinámica de crecimiento de las ciudades corresponde a un patrón de expansión de baja densidad, con un alto consumo de suelo por habitante. En este sentido, el Plan Estratégico Territorial 2011 (Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios, 2011) evidencia ciertos fenómenos recurrentes en la dinámica de expansión de las ciudades (Figura 1).

Un primer fenómeno está asociado a la producción de grandes vacíos intersticiales, denominados «vacíos urbanos», que son porciones de suelo rodeadas en al menos tres de sus aristas por áreas urbanas y que no presentan signos de usos urbanos o rurales (Ministerio de Planificación Federal e Inversión Pública y Servicios [MPFIPyS], 2011).

Otro fenómeno percibido en las dinámicas de expansión son los barrios de vivienda social que ocupan altos porcentajes de suelo con tejidos de baja densidad. En el PET 2011 se puede identificar que los barrios de vivienda social se construyeron sobre lotes individuales, lo que implica una densidad poblacional neta de aproximadamente 120 habitantes por hectárea, y 60 habitantes por hectárea bruta, considerando las parcelas destinadas a equipamientos comunitarios, la red vial y los espacios verdes públicos (MPFIPyS, 2011).

En el caso de los loteos formales desarrollados por actores privados también existe una tendencia a la expansión de baja densidad de la mancha urbana. Según la publicación del PET 2011 «entre el 14 y el 30 % de la superficie urbana creada en los últimos veinte años se desarrolló bajo la modalidad de loteo formal de baja densidad, que oscila entre los 60 y los 130 habitantes por hectárea» (MPFIPyS, 2011, P. 79).

En relación a las villas y asentamientos, se observa que las mismas crecen ocupando menor porción de territorio que el resto de los tejidos residenciales, con un patrón de ocupación de baja y media densidad. Se distinguen la «villa miseria» clásica de trazado irregular, no respetando ni el patrón tradicional de la manzana ni la división regular en parcelas, y los «asentamientos», que desde el momento de su instalación tratan de evitar toda diferenciación formal con el tejido urbano regular, lo que favorece su futura regulación (Torres, 2006).

Y los tejidos de urbanizaciones cerradas, localizados en las zonas de expansión, que son visibles particularmente en las ciudades de mayor jerarquía, experimentan patrones de ocupación de densidades muy bajas, incluso por debajo de los 40 habitantes por hectárea en cuanto a la densidad neta (MPFIPyS, 2011, P. 80).

En años posteriores, las tendencias fueron ratificadas con la actualización de los datos que presenta la publicación «Argentina Urbana PET Avance 2018» del Ministerio de Infraestructura, Obras Públicas y Vivienda (2018). Esta publicación demuestra que la expansión urbana que tuvo lugar entre 1991 y 2010 corresponde en una mayor proporción a tejidos de tipo loteo formal, en un 32 %; a grandes parcelas residenciales, en un 28 %; mientras que en menor proporción corresponde a áreas de conformación de villas y asentamientos, un 4 %; a la producción de vivienda social, en un 16 %; y a la existencia de vacíos urbanos, en un 20 %. Y se destaca también en el estudio que la expansión de la mancha urbana no fue acompañada por la expansión de la red de servicios, ya que las áreas centrales en todos los casos tienen mejor cobertura de servicios que la periferia (Ministerio de Infraestructura Obras Públicas y Vivienda [MIOPyV], 2018).

2.2 Efectos del crecimiento de las ciudades con grandes consumos de suelo

Los modelos de crecimiento urbano que fomentan un alto consumo de suelo y reproducen ocupaciones de baja densidad impactan negativamente en la dinámica de las ciudades. La falta de densificación en los tejidos urbanos provoca una expansión dispersa, promoviendo la segregación social y la proliferación de vacíos urbanos. Esto conlleva mayores costos tanto económicos como socioambientales, por la necesidad de extender la infraestructura y los servicios (como agua, cloacas, pavimento, gas, electricidad y alumbrado público) en áreas cada vez más extensas, así como por los desplazamientos de la población hacia los centros urbanos, ya sea a través de un transporte público ineficiente o del uso del automóvil particular con su consecuente impacto en la movilidad y en las emisiones de CO2. Además, la imposibilidad de consolidar la ciudad debido a los altos costos y la falta de estrategias de densificación deja como única alternativa un crecimiento expansivo, que da lugar a nuevos enclaves urbanos, ya sean privados —barrios cerrados—, públicos —vivienda planificada— o autogestivos —asentamientos informales— (CIPPEC, s.f.).

Según la publicación Argentina Urbana del MIOPyV (2018), estos procesos contribuyen a: la degradación de las condiciones de habitabilidad de los asentamientos, el encarecimiento progresivo de la extensión de las redes de servicios para el sector público, el aumento de los costos para las personas de menores ingresos, con menor cobertura y calidad en los servicios de infraestructura y el aumento de los costos de desplazamiento a los lugares de trabajo y de consumo. Una ciudad extensa tiene también consecuencias severas en los aspectos socioambientales ya que afecta al cinturón agrícola que la rodea y le provee sus alimentos a un costo más bajo, dada su proximidad a los mercados de consumo. La expansión urbana se realiza además sobre tierras que a menudo cumplen funciones ambientales importantes, como humedales, recargas de acuíferos y reservas de biodiversidad ecológica. Es por toda esta complejidad que resulta necesario desarrollar una metodología que permita comprender cómo se producen estos procesos en las principales ciudades argentinas.

Por ello, autores como Salvador Rueda (2013) afirman que el modelo ideal para alcanzar la sostenibilidad urbana es la ciudad compacta y compleja, donde la idea de compacidad se refiere a una mayor densidad y cercanía entre usos urbanos, mientras que la complejidad implica la diversidad de funciones y actores en el territorio. En este sentido, ambos conceptos se complementan ya que al reducir distancias entre vivienda, empleo y servicios, se optimiza el uso de recursos, se favorecen las interacciones sociales y se mejora la habitabilidad urbana. Esto fue ratificado en La Nueva Agenda Urbana, firmada en Quito durante la Tercera Conferencia Mundial de Hábitat y Desarrollo Sostenible (2016), destacando la prioridad de modificar los patrones de expansión actuales para reducir los efectos del cambio climático en las ciudades, cumplir con las recomendaciones del Acuerdo de París acerca de reducir las emisiones de CO2 y generar espacios urbanos más resilientes.

3. Resultados: Metodología para el análisis del crecimiento de las ciudades

3.1 Metodología propuesta en el proyecto de investigación

Para poder analizar el crecimiento de las ciudades argentinas, la metodología empleada propone, por medio de una exploración mediante la fotolectura de imágenes satelitales, el reconocimiento de la expansión urbana en las periferias de las ciudades y del crecimiento y papel de los vacíos urbanos intersticiales que permanecen dentro del tejido urbano consolidado, la demarcación digital de los nuevos polígonos urbanos, el procesamiento de los mismos en un software de Sistemas de Información Geográfica (SIG), el cálculo de su superficie y el análisis de su vinculación con datos censales, permitiendo así analizar el crecimiento territorial y su relación con la densidad poblacional.

Para poder desarrollar este proyecto de investigación, las actividades se encuentran organizadas en cuatro sub-proyectos. El primero implica la resignificación del marco teórico relativo a los procesos de producción urbanos desde la perspectiva del crecimiento socio-espacial. Su objetivo es la sistematización de los antecedentes y fuentes secundarias sobre la cuestión. Para alcanzarlo se propone una búsqueda de información secundaria en artículos académicos e informes gubernamentales.

El segundo sub-proyecto conlleva el procesamiento de estadísticas oficiales del INDEC relativas a los censos de población, hogares y vivienda. El objetivo es la caracterización general del objeto de estudio de las 32 ciudades argentinas que constituyen el universo de indagación. Se propuso una metodología cuantitativa de procesamiento sistematizado y comparativo de los datos de población de las 32 ciudades de las estadísticas oficiales de los censos de población, hogares y vivienda de los 2010 y 2022 y sus respectivas proyecciones.

El tercer sub-proyecto se relaciona con el desarrollo empírico de la identificación del crecimiento de la mancha urbana de las 32 ciudades estudiadas. El objetivo es la cuantificación de las áreas urbanas de los períodos 2016-2020 y 2020-2024. Se propuso una cuantificación de las manchas urbanas de las 32 ciudades analizadas en los periodos 2015-2020 y 2020-2024 mediante la fotointerpretación de imágenes satelitales a través de la plataforma Google Earth (Ver Fig. 2).

Figura 2. Registro de la expansión urbana de Comodoro Rivadavia a partir de la lectura de imágenes satelitales. Elaboración propia utilizando Google Earth.

El cuarto sub-proyecto consiste en realizar una integración y síntesis analítica de los procesamientos antedichos.

3.2 Consolidación de la metodología en el proyecto de investigación

La metodología propuesta se ha ido empleando de diversas formas dentro de la investigación realizada. En el primer sub-proyecto las tareas desarrolladas hasta el momento implicaron la actualización del Marco Teórico, particularmente desde la perspectiva del análisis del crecimiento de las ciudades argentinas y especialmente la creación de nuevo suelo urbano en sus áreas periurbanas. Se han explorado: la identificación de la lógica de generación y ocupación de vacíos urbanos intersticiales localizados en áreas consolidadas de la ciudad; el análisis del alcance de los distintos mecanismos de regulación e instrumentación de políticas públicas e instrumentos urbanísticos de gestión y regulación del suelo; la resignificación teórica y conceptual de las temáticas relacionadas con las lógicas de densificación y compacidad urbana ante el crecimiento expansivo de la huella urbana. Las subtareas específicas implicaron: la identificación y organización de bibliografía y/o documentos acerca de instrumentos de planificación y gestión urbanísticos para la regulación del crecimiento urbano, la densidad poblacional, los usos del suelo y el control de la expansión y, finalmente, en relación con los vacíos urbanos.

En relación con el segundo sub-proyecto, se ha desarrollado un análisis de la dinámica del crecimiento poblacional mediante la consideración del procesamiento realizado en proyectos anteriores de los censos 1991, 2001 y 2010, comenzando con los del censo del año 2022. Las tareas han sido: la conformación de una base de datos de las 32 ciudades argentinas estudiadas; y la identificación de municipios, departamentos y/o radios censales correspondientes con la mancha urbana de cada una de las ciudades analizadas para el estudio de población. Las subtareas específicas implicaron: la revisión de los archivos existentes en proyectos de investigación propios previos; la desagregación de los datos estadísticos poblacionales a nivel de departamento o municipio que integran cada ciudad estudiada; la revisión de la proporcionalidad de aquellos municipio y/o departamentos de borde periurbano para ajustar datos de población en las 32 ciudades; la sistematización mediante matrices de datos de las cuantías poblacionales de las ciudades definidas como objeto de estudio; y la cuantificación sistemática de la dinámica del crecimiento demográfico en base a los cortes censales estudiados.

Las tareas relacionadas con el tercer sub-proyecto han sido: la identificación del área urbana mediante la fotointerpretación de imágenes satelitales a través de la plataforma Google Earth de los años 2020 y 2024; la sistematización preliminar de las tareas para la cuantificación de las ‘manchas urbanas’ de las 32 ciudades analizadas; la cuantificación de manchas urbanas de los años 2020 y 2024 y la integración con los datos desarrollados en investigaciones propias previas de los años 2005, 2010 y 2015. Las subtareas específicas estuvieron organizadas en cuatro paquetes de productos en función de la carga de trabajo. El Paquete 1 se desarrolla en las áreas metropolitanas de Buenos Aires y Rosario; el Paquete 2 en las capitales provinciales de Santa Rosa, La Rioja, Santiago del Estero, Formosa, Neuquén, Viedma, Rawson, Río Gallegos y Ushuaia; el Paquete 3 en las capitales provinciales que son además áreas metropolitanas: La Plata, Bahía Blanca, Córdoba, Santa Fe, Paraná, Mendoza, San Luis, San Juan, San Miguel de Tucumán, Salta, San Salvador de Jujuy, San Fernando del Valle de Catamarca, Corrientes, Resistencia y Posadas; y el paquete 4 correspondiente con las ciudades de más de 100.000 habitantes, que son Mar del Plata, San Nicolás de los Arroyos, Río Cuarto, Concordia, Comodoro Rivadavia y Bariloche. La metodología empleada para la lectura del crecimiento de la «mancha urbana» se realiza mediante la observación comparativa de imágenes satelitales de distintas fechas, utilizando la herramienta Google Earth. A través de la función de imágenes históricas, se identifican áreas que anteriormente eran periurbanas, rurales o vacantes y que, con el tiempo, fueron ocupadas por construcciones, trazado de calles u otras formas de urbanización. Estos cambios permiten delimitar de manera precisa las zonas donde la ciudad se ha expandido, por ejemplo, al observar el área periurbana de La Plata entre los años 2010 y 2020, se puede notar cómo sectores antes ocupados por campos o vegetación se transformaron en barrios con viviendas, calles y servicios. Una tarea complementaria implica el reconocimiento de patrones de tejido urbano, lo que permite reconocer los usos de suelo reales en las áreas de expansión de estas ciudades. Todo esto ha sido completado en correspondencia con el año 2020 y se ha iniciado y avanzado con el 75 % de las tareas en coincidencia con la lectura de imágenes del año 2024 (Ver Fig. 3).

El cuarto sub-proyecto aún no se ha iniciado debido a que consiste en una integración de los tres anteriores que aún se encuentran en desarrollo. Se estima iniciar las actividades en este apartado a partir del año 2026.

Figura 3. Evolución de la expansión urbana y vacíos urbanos de Santa Rosa, La Pampa en el período 2005 a 2025. Elaboración propia  utilizando QGIS 3.40.

4. Conclusiones y reflexiones finales

A partir de la participación en el proyecto de investigación se puede reflexionar acerca de las particularidades, problemáticas, desafíos y cuestiones positivas con las que cuenta la metodología desarrollada en el presente artículo.

La primera reflexión alcanzada radica en que la participación en proyectos de investigación constituye, tanto para los docentes como para los estudiantes que forman parte del equipo, una instancia formativa fundamental, donde los saberes teóricos se entrelazan con la práctica y la observación del territorio. En este caso, el trabajo desarrollado permitió que los miembros del equipo pudieran apropiarse de teorías y herramientas concretas para el análisis espacial, como la fotointerpretación de imágenes satelitales y la delimitación de polígonos. Estas prácticas fortalecieron la comprensión de los procesos territoriales y consolidaron un modo de mirar el espacio urbano desde una perspectiva crítica e integral. Si bien a lo largo del desarrollo de las tareas fueron presentándose ciertos obstáculos, los mismos se han ido sorteando mediante el diálogo conjunto y ajustes en la metodología empleada.

El proceso implicó un aprendizaje colectivo, donde la tarea técnica se complementó con la reflexión conceptual. Esto se debe a que el análisis del crecimiento urbano permitió reconocer patrones de ocupación del suelo, tendencias de expansión vulnerables en zonas ambientalmente frágiles o con acceso limitado a servicios, y comprender las dinámicas socioespaciales que configuran las ciudades. De este modo, la experiencia fue más allá del dominio instrumental ya que posibilitó conectar la teoría existente (y los contenidos vistos por las estudiantes integrantes en la carrera) con las problemáticas reales del territorio, en diálogo con el contexto político, económico y ambiental actual, marcado por fuertes tensiones entre el desarrollo urbano, la especulación inmobiliaria y la necesidad de acceso equitativo al hábitat y los servicios urbanos.

Desde esta práctica, se evidenció la relevancia de esta línea de investigación para el desarrollo de políticas urbanas más equitativas y sostenibles debido a que estudiar la expansión de las ciudades, sus formas y temporalidades, brinda una base sólida para la planificación y la toma de decisiones, evitando procesos de crecimiento desordenado, fragmentado o carente de la infraestructura adecuada.

Asimismo, la experiencia permitió poner en valor el papel de la universidad pública como espacio de producción de conocimiento crítico y soberano. Esto se debe a que involucrarse en investigación activa despierta la curiosidad científica, promueve la autonomía y fortalece la confianza en las propias capacidades de los integrantes del equipo, generando lazos entre quienes tienen distintos roles dentro de la universidad.

Finalmente, esta experiencia se convierte también en una invitación para otros estudiantes a participar en proyectos de investigación. Mirar las ciudades «desde el cielo» y «desde abajo» implica no solo un reto, sino un ejercicio de observación, análisis y compromiso con el presente y el futuro urbano. Reflexionar sobre cómo crecen y se transforman nuestras ciudades es, en última instancia, un modo de imaginar y construir colectivamente las condiciones para una vida más digna para las próximas generaciones.

Bibliografía consultada

Angel, S., Blei, A., et. al. (2016). Atlas of Urban Expansion. New York University, UNHABITAT y Lincoln Institute of Land Policy.

Clichevsky, N. (2002). El contexto de la tierra vacante en América Latina. En Tierra vacante en ciudades latinoamericanas. Lincoln Institute of Land Policy. Toronto.

Jaramillo, S. (2003). Los fundamentos económicos de la `participación en plusvalías. CIDE, Universidad de los Andes y Lincoln Institute of Land Policy.

Lanfranchi, G., Cordara, C., Duarte, J. I., et. al. (2018); ¿Cómo crecen las ciudades argentinas? Estudio de la expansión urbana de los 33 grandes aglomerados. Buenos Aires: CIPPEC.

Lebrero, C., Cordara, C., et. al. (2017). Plan de abordaje territorial. UBA – AySA. Buenos Aires, Argentina.

Ministerio de Planificación Federal, Inversión Pública y Servicios (2011). Plan Estratégico Territorial Avance II: Argentina Urbana. Buenos Aires. ISBN 978-987-1797-09-7

Ministerio del Interior Obras Públicas y Vivienda (2018). Argentina Urbana: Plan Estratégico Territorial. ISBN 978-987-46673-2-8

Smolka, M. y Furtado F. (2003) El debate sobre la recuperación de plusvalías en América Latina, en Land Lines Vol.15, N°3. Cambridge: Lincoln Institute of Land Policy

Rueda, S. (2013). El Urbanismo Ecológico. Revista urban-e N°004.

Szajnberg, D., & Cordara, C. (2015). Tensiones, complementariedades y articulación del Ordenamiento Territorial y las Políticas Sectoriales como instrumentos de regulación de patrones de conformación socio-territorial. X Bienal del coloquio de transformaciones territoriales-AUGM (págs. 659-680). Córdoba, Argentina: Universidad Nacional de Córdoba.

Torres, H. (1993). El Mapa Social de Buenos Aires (1940-1990).

Autores: Christian Cordara1, Santiago Brie1, Agustina Brun Tropiano1-2, Daniela Di Lello1, María Victoria Bargiela Fernández1, Aymara Brites1, Almendra Mathews1, Eduardo Faure Montania1, Gisel Mestrovich1 y Silvina Gabriela Rodríguez1.

Radicación institucional: 1Centro de Estudios Urbano Ambientales (CEURBAM), Departamento de Desarrollo Productivo y Tecnológico, Universidad Nacional de Lanús; 2Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

Artículo recibido: 26 de diciembre del 2025

Artículo aceptado: 25 de febrero del 2026

Artículo publicado: 04 de marzo del 2026

Cómo citar este artículo: Cordara et. al. (4 de marzo del 2026) ¿Cómo crecen nuestras ciudades? Una metodología para entender y analizar la expansión urbana en Argentina. Investigación en Movimiento. Recuperado el [incluir fecha de consulta]. https://investigacionenmovimiento.unla.edu.ar/como-crecen-nuestras-ciudades-una-metodologia-para-entender-y-analizar-la-expansion-urbana-en-argentina/

8 LECTURAS

Christian Cordara, Santiago Brie, Agustina Brun Tropiano, Daniela Di Lello, María Victoria Bargiela Fernández, Aymara Brites, Almendra Mathews, Eduardo Faure Montania, Gisel Mestrovich y Silvina Gabriela Rodríguez.

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